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miércoles, 6 de febrero de 2013

Riesgos de reunificar deudas

Publicado en Eroski Consumer
PABLO PICO RADA / 6 de febrero de 2013

http://www.consumer.es/web/es/economia_domestica/finanzas/2013/02/06/215623.php


El poder adquisitivo de las familias se ha visto reducido como consecuencia del paro, el alza de precios y la congelación o rebaja salarial, por lo que los hogares disponen de los mismos o menores ingresos para hacer frente a mayores gastos. Ante esta situación, una de las operaciones más comunes entre los que no pueden hacer frente a sus deudas, es reunificarlas en un nuevo crédito. Pero esta solución implica una serie de problemas. En el presente artículo se exponen los principales riesgos de la reunificación de deudas.

Reunificar, ¿solución o problema?
2012 cerró con casi 6 millones de parados, según la última Encuesta de Población Activa (EPA). Con estas históricas cifras de paro, no es de extrañar que las dificultades financieras familiares hayan aumentado. La profunda crisis económica ha motivado que muchas personas no puedan continuar haciendo frente al pago de las distintas cuotas mensuales de los préstamos que contrataron. Así, el nivel de morosidad no ha dejado de crecer. Los impagos de hipotecas han pasado del 1% de 2008 al 3,4% registrado en el tercer trimestre de 2012, como indica el Banco de España.

Ante este panorama, una opción que se ha extendido cada vez más es la de reunificar las deudas. La demanda de este tipo de productos financieros se ha incrementado en los últimos años en torno a un 35% anual, según cifras de la Agencia Negociadora, incluso, pese a que las entidades bancarias se han mostrado muy reacias a ellas. Y es que, lejos de ser la solución para todos los problemas, estas operaciones implican una serie de riesgos que se explican a continuación.

1. Aumento del pago de intereses
Una operación de consolidación de deudas consiste en agrupar en un único préstamo o crédito todos los pagos que se deben de los préstamos existentes (hipoteca, letra del coche, préstamo personal, tarjetas de crédito) con una o diferentes entidades y a distintos costes o tipos de interés. Se aglutinan todas las deudas en una única cuota mensual que son de manera habitual de menor cuantía e interés que la suma de todas las anteriores. Pero el plazo de amortización, el periodo de tiempo fijado para pagar el préstamo, se amplía. Además, el interés de la nueva hipoteca suele ser mayor que el de una normal, puesto que el riesgo de impago es superior. Así, un plazo mayor supone menor cuota, pero la cantidad final que se debe abonar, la deuda, se incrementa, ya que los intereses totales serán mucho mayores y se pagará durante más meses.

El aumento en la demanda de este tipo de operaciones ha llevado al Banco de España a la inclusión de una serie de advertencias a los usuarios en su Portal del Cliente Bancario. El supervisor recomienda que se analice esta operación atendiendo no solo a la diferencia de tipos de interés entre los préstamos antiguos y el nuevo, sino también al plazo durante el cual se estará pagando y los gastos totales de la operación. De igual forma, hay que tener muy presente un posible futuro aumento en los tipos de interés y el euríbor, en caso de contratar un préstamo con tipos flexibles, puesto que el actual precio del dinero, los tipos de interés, están muy bajos.

2. Altos costes de tramitación
El Banco de España ha exhortado también a que se ponga especial atención y se solicite información detallada de los gastos totales que conlleva esta operación. Como son:
  • Los costes de tramitación y formalización.
  • Las comisiones o penalizaciones por cancelación anticipada al oficializar el nuevo crédito.
  • Los gastos de notaría, registro, gestoría e impuestos por las modificaciones en la hipoteca.
  • Las comisiones y desembolsos por la apertura del nuevo préstamo.
A ello debe añadirse el hecho de que en muchos casos estas operaciones se contratan con compañías que actúan como intermediarias financieras (puesto que ahora bancos y cajas son reacios a su realización) y, por lo general, el cliente ha de hacerse cargo del coste del servicio de intermediación. Además, los tipos de interés que aplican estas empresas de capital privado son mucho más elevados que los de las entidades bancarias.

3. Reticencias y exigentes requisitos de las entidades
Esta operativa, que era habitual entre las principales entidades tradicionales hasta el estallido de la burbuja inmobiliario-crediticia, es cada vez más difícil de obtener en los bancos generalistas. Al contrario que antes de la crisis, hoy día, las entidades exigen muchas y difíciles condiciones.

Debe acreditarse la situación crediticia, se mira con lupa el nivel de endeudamiento, exigen una estabilidad laboral que asegure futuros y regulares ingresos, los bancos no refinancian deudas de otras entidades y, por lo general, las operaciones de refinanciación hipotecaria solo se aprueban si el capital total que queda por amortizar no supera el 80% del valor de tasación del inmueble.

Los bancos solicitan en casi todos los casos garantía hipotecaria. Si se obtiene un préstamo sin esta garantía, es habitual que el plazo sea menor y la rebaja en la cuota sea de igual forma menor. También las entidades piden un avalista, que debe cumplir unos requisitos cada vez más exigentes, o tener vivienda en propiedad.
Las compañías de capital privado, no financieras, utilizan la hipoteca como crédito, y en caso de que no haya hipoteca o propiedad, pueden agrupar todas las deudas en un nuevo préstamo personal o con otro tipo de garantía no hipotecaria.

4. Gastos de asesoramiento
Debido a las reticencias de las entidades, es habitual que se acuda a compañías de capital privado. Son empresas no financieras, que no dependen del Banco de España ni están sujetas a su regulación. Por ello, los expertos aconsejan contar con asesoramiento profesional, pero sus costes son muy notables. El tipo de comisiones que cobran oscilan entre el 3 y el 5% del importe de la operación.

5. Pertenecer a listas de morosidad
Si se está dentro de un listado de morosos, como Asnef, RAI o Equifax, las probabilidades de llevar a cabo una refinanciación se reducen al mínimo. Las entidades no conceden crédito si una persona está incluida en uno de estos ficheros. La única opción serán las empresas de capital privado.



martes, 15 de enero de 2013

¿Qué porcentaje de mi salario debería dedicar al ahorro?


Publicado en Eroski Consumer
PABLO PICO RADA / 15 de enero de 2013

Para los casi seis millones de parados españoles, el mero hecho de pensar en ahorrar supone una auténtica quimera. Una de cada cuatro personas en nuestro país en edad de trabajar no encuentra empleo y para muchos conseguir llegar a fin de mes es toda una odisea. Sin embargo, y aun teniendo en cuenta los últimos datos del INE que señalan que la tasa de ahorro de los hogares cayó hasta el 7,6% de su renta disponible a finales de 2012, en la medida de lo posible, recordar y potenciar hábitos económicos positivos siempre es aconsejable. El presente artículo trata de ofrecer ciertas claves que ayuden en la consecución de este objetivo.

1. Qué porcentaje dedicar al ahorro
Al margen de las economías familiares donde ahorrar resulta hoy imposible, la disminución en el poder adquisitivo de los hogares complica de forma notable llevar a cabo objetivos o planes de ahorro. El aumento del coste de vida, la reducción en los salarios y las subidas generalizadas de impuestos, apenas dejan margen para reservar un cierto capital en forma de ahorro.

Ahora bien, ¿hay un porcentaje exacto del salario que debe destinarse al ahorro? Tal y como aducen los expertos, cada persona o familia tiene unos gastos y necesidades diferentes y cuenta con distintos ingresos y posibilidades, por lo que en función de ello y de sus expectativas, la cantidad será distinta. En lo que sí coinciden es en dar una cifra que fluctúa en una horquilla en torno al 5% y el 20%, siendo lo más habitual un 10%, si bien, los máximos son siempre susceptibles de ampliarse.

2. Ahorrar para la jubilación
De cara a la jubilación, diversos estudios cifran en 80.000 euros la cantidad media necesaria que ha de ahorrarse durante la vida laboral para garantizar un plácido retiro. Pero las cifras son solo indicativas, pues cada persona tendrá unas necesidades particulares.

Juan José Velasco, director del Instituto Aviva de Ahorro y Pensiones, en una entrevista del mes de diciembre de 2011 para EROSKI CONSUMER, resaltaba la necesidad de adoptar hábitos de ahorro lo antes posible, tanto para garantizar la consecución de los objetivos marcados a corto y medio plazo, como para asegurar el mantenimiento del nivel de vida previo a la jubilación. De esta forma, el esfuerzo del ahorro se lleva a cabo a lo largo de varios años y el impacto en la economía particular se reduce.

Según refleja el informe'Generaciones' del año 2011, realizado por el Instituto Aviva, en España un ciudadano medio que comienza a ahorrar a los 30 años debe conservar cerca del 9% de su renta disponible para mantener el nivel de vida anterior a su retiro. Si empieza a los 40 años tiene que reservar en torno a un 15%, mientras que si lo hace a los 50 años, se eleva al 28%.

3. La importancia de iniciar un plan de ahorro
El mes de enero es sinónimo de buenas intenciones y renovadas promesas. Desde dejar de fumar, a acudir al gimnasio o aprender inglés. A esta lista conviene añadir, siempre que se disponga del margen necesario para ello, el inicio de un plan de ahorro. Consiste en gastar menos de lo que se ingresa, reducir el consumo, ajustar el gasto y procurar encontrar nuevos ingresos. Todo ello dentro de un proyecto viable y sostenido, que permita empezar en primer término un fondo de contingencia.

Este plan puede llevarse a cabo para conseguir unos objetivos a corto plazo. Pero lo idóneo es intentar marcar unas metas a medio y largo plazo que ofrezcan tranquilidad y seguridad, sobre todo a raíz de la actual crisis económica y las dudas en torno a la sostenibilidad de los sistemas públicos de Seguridad Social y pensiones públicas.

Para poder comenzar a ahorrar habrá que llevar a cabo un plan exhaustivo, que deberá iniciarse con la elaboración de un presupuesto y su posterior cumplimiento. Gracias a su puesta en práctica, podrán conocerse con exactitud tanto las partidas de gasto como los ingresos del hogar. Así, deberán identificarse los gastos superfluos que puedan reducirse o eliminarse. De la correcta confección y ejecución del presupuesto dependerá en gran medida el éxito del plan. Los expertos recomiendan que los gastos no superen el 90% de los ingresos mensuales, o lo que es lo mismo, asegurar un 10% de ahorro.

Por último, conviene recordar que todo plan de ahorro, y toda puesta en marcha de este tipo de actuación, precisa de una gran capacidad de sacrificio, una alta dosis de esfuerzo y mucha disciplina y constancia. Pero esos esfuerzos se verán recompensados con la tranquilidad que aporta el mantenimiento de una economía saneada, libre de deudas y con la posibilidad de afrontar el futuro con mayores garantías y unas positivas perspectivas tras la jubilación.




lunes, 3 de diciembre de 2012

Siete pasos para gastar menos de lo que ingreso


Publicado en Eroski Consumer
PABLO PICO RADA / 3 de diciembre
 de 2012

A raíz de la crisis económica se ha producido una importante reducción del poder adquisitivo. Los ingresos, así como las expectativas de obtenerlos, se contraen mientras las obligaciones de pago permanecen inalterables, con cargas fiscales como aumentos del IVA o el IRPF incluidas. Todo ello produce un progresivo endeudamiento de las economías familiares y un alza de la morosidad. Un hecho que refleja el INE en su última "Encuesta de Condiciones de Vida": el 12,7% de los hogares manifiesta llegar a fin de mes con mucha dificultad, una cifra casi tres puntos superior a la de 2011. El presente artículo ofrece siete claves para ayudar a contener el gasto, de manera que esta cantidad no supere nunca el total de ingresos.

1. Anotar y registrar los desembolsos
Ante la caída de ingresos, una de las pocas vías disponibles para equilibrar las cuentas pasa, de forma inexorable, por la contención en el gasto. Debe elaborarse una detallada lista con todos los desembolsos y anotar cada una de las partidas, ya sea durante una semana o un mes. Conocer de manera exacta la cantidad que se paga, junto a las posibles deudas pendientes y los ingresos, permitirán determinar la situación real de la economía familiar.

Además, mantener un registro de los gastos ayuda a evitar gastos innecesarios. Para su realización, puede emplearse una hoja de cálculo, pues resulta sencilla y útil.

2. Clasificar los gastos
Una vez realizado el registro y anotados todos los desembolsos, habrá que identificar y jerarquizar cada uno. Lo idóneo es distinguir entre los gastos fijos, los variables y los superfluos, para poder elaborar un presupuesto a la medida.
  • Gastos fijos: son inamovibles, hay que hacerles frente siempre y suelen ser estables. Es importante que sean los primeros en abonarse para no incurrir en descubiertos, que lleven aparejados intereses de demora o un aumento de la deuda, y para que el historial crediticio y las futuras obtenciones de crédito no se vean afectados. Destacan los pagos de vivienda (hipoteca, alquiler, comunidad), coche o préstamos bancarios.
  • Gastos variables: son desembolsos básicos y necesarios, pero que pueden reducirse si se fija un buen plan de ahorro y se varían ciertas pautas de consumo. En este grupo, podría incluirse alimentación, transporte, ropa y calzado o los suministros energéticos.
  • Gastos superfluos: son los que pueden aplazarse, reducirse o eliminarse en los momentos de mayor apuro económico, como vacaciones, actividades de ocio o tabaco. Implica un esfuerzo constante y sostenido y llevar a cabo un plan de ahorro específico que implique un cambio en los hábitos de vida y de consumo.
3. Iniciar un plan de ahorro
Una vez que se ha elaborado el registro y clasificación de la partida de gastos, y se tienen claros los ingresos con los que se cuenta, habrá que iniciar un plan de ahorro. Este ayudará a adoptar mejor las decisiones económicas futuras. Para ello, será imprescindible elaborar un presupuesto lo más honesto y ajustado a la realidad posible. La idea del plan ha de pasar por reducir los desembolsos superfluos en primer lugar, además de intentar abaratar los variables.
Al margen de los pagos fijos, hay ciertas partidas que hay que preservar cuanto sea posible, como la salud, la alimentación, la educación o la formación y desarrollo profesional. Iniciar un plan de ahorro implica reservar un porcentaje de los ingresos a esta partida, que podrán ser utilizados en un momento de necesidad o frente a gastos imprevistos.

4. Marcar objetivos
Todo plan de ahorro debe tener un objeto, un fin o una meta que aliente continuar con el duro plan de recortes. Se trata de gastar menos, de reducir costes, pero debe estar claro no solo en qué partidas recortar, sino con qué objetivo, en cuánto plazo y en qué cantidad habrá que hacerlo.
Las metas u objetivos pueden fijarse a corto, medio o largo plazo, aunque los expertos aconsejan atender a cada periodo de forma específica, con distintos planes de acción, que permitan ver y contrastar su evolución y efectividad.

5. Olvidar la tarjeta y el crédito
Es una premisa básica. Si se quiere poner en marcha una reducción de gasto, la tarjeta es la peor compañera. Sus comisiones son elevadas, los intereses generados por realizar pagos a crédito son muy altos y, además, incentivan el impulso de compra. Conviene revisar todas las cuentas y plásticos contratados y quedarse solo con uno.

Debe evitarse, en la medida de lo posible, recurrir al crédito. Los tipos de interés de créditos personales o rápidos son muy elevados y se puede acabar generando una espiral de deudas que impida hacer frente a los pagos. Los expertos recomiendan, en casos como hipotecas, una refinanciación de la deuda, con una ampliación del plazo de amortización.

6. Revisar los resultados y, si es necesario, potenciar los ingresos
A medida que se desarrolla el plan de ahorro, se ponen en marcha las nuevas pautas de consumo y se planifican los gastos de acuerdo al presupuesto, puede llevarse a cabo una revisión de los objetivos iniciales.
Si, pese a cumplir con todas las pautas establecidas y haber ajustado el presupuesto al máximo, aún no se ha conseguido gastar menos de lo que se ingresa, habrá que hacer todo lo posible por buscar una nueva fuente de ingresos extra. Trabajos a tiempo parcial, por horas, desde casa o Internet, pese a que suelen estar peor remunerados, pueden suponer una solución, así como otras fuentes de ingresos, como el alquiler de habitaciones o de vehículos.

7. Mantener la constancia, pensar a largo plazo
Al acometer una iniciativa de este calado, hay que tener en cuenta que de nada servirá todo el esfuerzo, si no se mantiene la constancia y se persevera en el mantenimiento de los nuevos hábitos.
Más allá de salvar una situación temporal, para adoptar las nuevas pautas de forma permanente, habrá que ser paciente, pues se está un proceso que necesita el tiempo estipulado para obtener resultados. La recompensa a medio-largo plazo se traducirá en poder afrontar el futuro con mayor seguridad y estabilidad.



martes, 13 de noviembre de 2012

Siete claves para evitar un desahucio

Publicado en Eroski Consumer
PABLO PICO RADA / 13 de noviembre de 2012

El inexorable aumento de ejecuciones hipotecarias pone de relieve el drama que padecen cientos de miles de familias. Ante la imposibilidad de hacer frente a la hipoteca, no solo se ven abocadas a la pérdida de su vivienda, sino que, además, la deuda contraída con su entidad se mantiene. Cada día se ejecutan en España más de 500 desahucios, según datos de la Asociación de Jueces para la Democracia y la organización Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH). Desde el inicio de la crisis, en 2007, se han producido cerca de 400.000 casos, como refleja la Asociación Hipotecaria Española (AHE). La situación es tan alarmante que ayer mismo la Asociación Española de Banca (AEB) anunciaba el compromiso de sus asociados de paralizar los desahucios durante los dos próximos años "en los casos en que concurran circunstancias de extrema necesidad". Y es que la legislación actual, objeto de crítica por parte del poder judicial y la sociedad que reclaman al Gobierno cambios en la normativa, presenta un importante desequilibrio en favor de la protección de las entidades frente a sus clientes. El presente artículo trata de arrojar ciertas claves para evitar un desahucio.


1. Revisar si hay algún seguro
El primer paso para evitar un desahucio ha de ser el de estudiar a fondo la situación económica particular, así como revisar las condiciones contratadas con la hipoteca. Desde la web de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH), se ofrecen una serie de consejos para afrontar un desahucio.
Señalan, en primer término, verificar si el pago de la hipoteca está garantizado mediante una póliza de seguro que actúe en caso de una subida de tipos de interés, en situación de desempleo o de incapacidad de la persona obligada al pago.

2. Exponer la situación a la entidad
Cuando resulta inviable continuar abonando la hipoteca, los expertos aconsejan ponerse en contacto lo antes posible con la entidad en la que se ha contratado. Conviene anticiparse al momento en el que se incurrirá en un impago, exponer la nueva situación y, en la medida de lo posible, las posibilidades de abono a corto, medio y largo plazo.
Hay que tratar de buscar y abrir todas las vías de negociación posibles, pues a los bancos también les interesa alcanzar una solución pactada con la que mantener, cuanto puedan, el cobro de la hipoteca.

3. Opciones ofrecidas desde los bancos
Las entidades intentan alcanzar acuerdos que les aseguren los pagos, aunque estos dependen de cada banco y de la situación particular del hipotecado. Las opciones que ofrecen las entidades son muy reducidas y muy pocos deudores pueden optar a ellas.

  • Refinanciar la deuda: es una posibilidad que dependerá en gran medida de la capacidad económica con que aún cuente el hipotecado. Consiste en cancelar la deuda contraída para contratar una nueva hipoteca con un tipo de interés menor, o mediante un plan de pagos que se ajuste mejor a la nueva situación, de modo que pueda ayudar a sufragar la cantidad adeudada.
Las formas de reestructurar el préstamo hipotecario de una familia están reguladas por el reciente y controvertido Código de Buenas Prácticas Bancarias, aprobado por el Gobierno el pasado marzo y del que el Consejo General del Poder Judicial ha pedido en fechas recientes un cambio en la normativa. La adhesión al mismo por parte de las entidades es voluntaria, pero de obligado cumplimiento una vez firmado, y señala el periodo de carencia en la amortización del capital en hasta cuatro años. Además, la ampliación del plazo del préstamo hasta 40 años y la reducción del tipo de interés aplicable a euríbor + 0,25 puntos. Implica el pago de comisiones, pues este procedimiento exige la cancelación de las deudas pendientes, por lo que conviene hacer números.

Ahora bien, tal y como recuerda la PAH, si el banco acepta esa vía, deben analizarse las condiciones de refinanciación de la deuda, de modo que se evite un simple aplazamiento del pago a un interés mayor. Así, recomiendan que el hipotecado acepte solo cuando espere un aumento de sus ingresos.

  • Dación en pago: en caso de que el deudor no pueda hacer frente a sus obligaciones de pago y no quepa la opción de una refinanciación, se prevé una quita de parte de la deuda para quienes estén en procedimiento de ejecución, siempre que no se haya anunciado la subasta. Esto es, una liquidación de las deudas pendientes. Si se produce otro impago, la dación puede solicitarse. Así la entidad se queda con la vivienda y se cancela la deuda.
  • Dación con opción de alquiler: solo es posible para familias con todos los miembros en paro y con las entidades adheridas de manera voluntaria al Código de Buenas Prácticas Bancarias. Tras la dación en pago, una vez que la entidad obtiene la propiedad del piso, el deudor puede permanecer en él como arrendatario un mínimo de dos años. El importe del alquiler no se determina por los precios de mercado, sino sobre la base de la deuda pendiente, y la renta anual será equivalente al 3% del coste de la misma, en torno a 500 euros mensuales de media. Si bien, el impago de esta renta incluye intereses de mora del 20% por cada cuota impagada.
La dación en pago es el caballo de batalla de este drama. A día de hoy, solo las familias con todos sus miembros en paro y que hayan agotado sus prestaciones, en riesgo de exclusión social, pueden acogerse a ella. Además, no será aplicable cuando el procedimiento de ejecución haya concluido o si la vivienda está gravada con cargas posteriores. Estas son las condiciones exigidas:
    • Hipotecas correspondientes a primera y única vivienda, cuya cuota hipotecaria sea superior al 60% de los ingresos netos percibidos por el conjunto de la unidad familiar, en familias que carezcan de rentas derivadas del trabajo o actividades económicas.
    • Deberán carecer de otros bienes y haber agotado sus prestaciones. El valor de la vivienda afectada no debe superar los 200.000 euros en municipios de más de un millón de habitantes y 120.000 euros para localidades de hasta 100.000 vecinos.
4. Acudir a redes de apoyo y asesoramiento
Estas redes sirven de apoyo y prestan información y asesoramiento para los deudores hipotecarios que lo precisen. Destaca el origen de una iniciativa popular, la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH).
Desde el ámbito institucional, en Castilla y León se ha diseñado una red de apoyo y asesoramiento a los afectados que negocie en su nombre con las entidades, con atención jurídica y social.

5. Declararse en suspensión de pagos
Cabe la posibilidad de declararse en quiebra familiar, solicitando la declaración de concurso de acreedores de particulares en los dos meses siguientes al conocimiento de su estado de insolvencia.
Con la Ley Concursal, el deudor abre un proceso judicial que consigue paralizar las demandas por falta de pago, los intereses de la deuda y las ejecuciones en curso, para corregir el desequilibrio financiero mediante nuevos pactos con las entidades bancarias acreedoras. Así, se pueden saldar las deudas con condiciones más ventajosas y plazos más amplios. Es un proceso caro, pues requiere abogado y procurador, y no asegura obtener el calendario de pagos que se precisa.

6. Otros consejos de la PAH
  • Si la vivienda está adscrita a una actividad profesional: cuando el piso hipotecado esté ligado a una actividad profesional o empresarial, no podrá iniciarse su ejecución si el afectado es declarado en concurso.
  • Solicitar una prórroga tras la subasta: si la vivienda ha sido subastada, la persona afectada puede solicitar una prórroga del plazo concedido para el desalojo en atención a sus circunstancias personales.
  • Acogerse a la moratoria anunciada por el Gobierno: su objetivo es el aplazamiento temporal y parcial en la obligación del pago del 50% del importe de las cuotas por un periodo de dos años, con un máximo de 500 euros mensuales.
La PAH recuerda que solo es aplicable a personas afectadas titulares de una hipoteca constituida para la adquisición de su vivienda habitual, que haya sido suscrita antes del 1 de septiembre de 2008 por un importe igual o inferior a 170.000 euros y que no se encuentren en situación de mora. Si se cumplen estos requisitos, se puede solicitar a la entidad bancaria la aplicación de la moratoria, que no es obligatoria para la entidad.

7. Alquilar o vender la vivienda
Como última y más drástica solución, y a la espera de posibles modificaciones en la ley, siempre que no se persiga mantener la vivienda habitual a toda costa y ya no pueda hacerse frente al pago de la cuota hipotecaria, puede venderse la vivienda a un tercero. Con esos ingresos, se sufragaría el préstamo hipotecario pendiente.
O bien, se podría conseguir los ingresos extra necesarios para pagar la cuota hipotecaria mediante el alquiler de parte de la vivienda.



martes, 21 de febrero de 2012

Las bodas también padecen la crisis

Publicado en Eroski Consumer
PABLO PICO RADA / 14 de febrero de 2012
http://www.consumer.es/web/es/economia_domestica/sociedad-y-consumo/2012/02/14/207025.php


Imagen JSmith 
La precaria situación económica que padecen las familias se percibe también en los enlaces matrimoniales. Entre los principales gastos de una boda figuran el banquete, los trajes, los detalles nupciales, los fotógrafos o los viajes de novios. Cada una de estas partidas se ha reducido a medida que la crisis se ha asentado y ha ganado peso el pago fraccionado, frente al pago al contado. Sin embargo, a diferencia de años anteriores, en 2011 no solo se ha recortado en partidas como el banquete o la luna de miel, sino también en los hasta ahora intocables trajes de novia. Y los sábados dejan paso al enlace en otros días de la semana, cuando la celebración resulta menos onerosa.

Menos gastos en la boda por la crisis
Casarse lleva aparejado un sinfín de gastos: trajes, banquete, fotógrafo... En 2011, el coste medio de una boda en España descendió un 12,7% respecto a 2010. Según datos de la Federación de Usuarios-Consumidores Independiente (FUCI), los gastos de esta celebración oscilan entre 8.000 y 20.000 euros, con una media de 14.390 euros. Muy lejos del coste medio registrado en 2005, cuando ascendía a 25.054 euros. Por comunidades, Madrid y Cataluña se sitúan a la cabeza, con un gasto medio de 17.550 y 17.000 euros, respectivamente. En el otro extremo, Extremadura y Canarias son las más baratas, con un coste medio entre 12.150 y 12.000 euros.

Estas son las principales partidas que se han visto afectadas, con sus correspondientes recortes:

- El banquete
Supone el principal gasto de una boda, más del 50% del coste final, según indican desde Bodaclick: de 4.600 a 10.500 euros, en función del restaurante y menú elegido, con un coste por invitado entre 40 y 90 euros, hasta 110 euros si se incluye barra libre. Con la crisis se ha reducido el número de invitados, con una caída de hasta del 30%. En los menús, se opta por platos un 20% más económicos que en años anteriores.

Los trajes
El vestido de la novia era, hasta ahora, intocable. Pero también sufre las consecuencias de la crisis. En España, el negocio de la moda nupcial integra a unas 700 empresas especializadas en vestidos de novia, novio, madrina, fiesta, ceremonia, complementos, lencería, trajes de comunión, arras, calzado de fiesta y tejidos. Cuenta con un volumen de negocio conjunto cercano a 1.300 millones de euros, en el que trabajan alrededor de 13.700 personas.
Hoy en día, en una boda, el traje de la novia representa un desembolso no inferior a los 500 euros, una cantidad a la que se suma el precio de los zapatos, complementos, maquillaje, peinado y ramo, hasta alcanzar los 1.540 euros de media. De ahí que el alquiler de vestidos (aumentó un 35% solo el pasado año), o incluso el préstamo de algún familiar o amigo, estén en auge. En los hombres, el gasto oscila entre 330 y 900 euros. El alquiler del traje alcanza unos 90 euros.

El viaje de novios
Su coste varía en función del destino elegido, aunque es difícil que sea inferior a los 1.400 euros por pareja. Según reflejan las agencias de viajes, el presupuesto para la luna de miel se ha reducido. Se miran el precio, el número de días y los destinos, que son ahora más cercanos y menos exóticos.

Los detalles nupciales
Alianzas, invitaciones o las flores de la iglesia suponen alrededor de 1.300 euros. Antes en el ramo se gastaba lo que hiciera falta y se decoraba la iglesia, el lugar del banquete, el coche, e incluso, llevaban flores las damas de honor. Hoy, la pareja opta por los arreglos del coche y el bouquet de la novia. Han ganado peso las decoraciones a cargo de los contrayentes y compartir los adornos florales de la iglesia con otras parejas que se casen el mismo día.

Fotógrafo
El coste medio del reportaje fotográfico y de vídeo se sitúa en torno a 725 euros. Muchas casas de fotografía que se dedican a este tipo de eventos han notado bajadas de hasta un 50% en el presupuesto para eventos de boda.

Música
Los DJ, que cobran alrededor de 700 euros por unas cinco horas, se imponen a las bandas y orquestinas. Además, se han incrementado las solicitudes de esta labor a amigos o conocidos.

Coche
Es una de las partidas que más se han reducido. Los alquileres de coches antiguos para eventos han disminuido en un 20% respecto a los años anteriores.

Invitaciones y regalos
Crecen las invitaciones on line o vídeos frente a envíos por correo en papel exclusivo y caro. Los souvenirs o regalos para invitados se han reducido mucho y la pareja opta cada vez más por realizar algo simbólico ellos mismos.

Cambio de fechas
Una opción muy en auge es casarse en viernes o domingo. Hay diversas promociones especiales que brindan fechas alternativas con descuentos. Además, casarse en días entre semana, como un jueves, hacerlo en el mes de agosto o en los meses de invierno, permite beneficiarse de descuentos aún mayores.