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martes, 21 de febrero de 2012

Ahorrar en casa: falsas leyendas

Publicado en EROSKI CONSUMER
PABLO PICO RADA / 20 de febrero de 2012
http://www.consumer.es/web/es/economia_domestica/servicios-y-hogar/2012/02/20/206855.php


Imagen: Peter Lindberg
En torno al ahorro de energía en el hogar hay mitos que han calado entre la población, hasta aceptarse por el imaginario colectivo como veraces. Sin embargo, muchas de esas premisas no se ajustan a la verdad. Y es que, al contrario de lo que esgrimía Goebels acerca de que "una mentira repetida mil veces se convierte en verdad", en el ámbito del ahorro, al final, los números se imponen.

Un estudio de principios de año realizado entre el IDAE (Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía) y Eurostat resalta la importancia del ahorro energético en el ámbito familiar. El informe refleja que los hogares españoles consumen el 17% de toda la energía final y el 25% de la electricidad, con un gasto medio anual por hogar que alcanza 990 euros.

Según la Agencia Internacional de la Energía, el potencial de ahorro de los hogares españoles es de 19.611 GWh, una cantidad que permitiría iluminar todos los hogares españoles durante un año. De ahí la pertinencia de desterrar ideas contrarias al ahorro y que dañan además el medio ambiente. Estas son algunas de esas falsas ideas que no ayudan a ahorrar.

1. Lavar a mano los platos consume menos que el lavavajillas: falso
Diversos estudios avalan el uso del lavavajillas frente al lavado de platos tradicional. Un informe del Canal de Isabel II y BSH Electrodomésticos España refleja que, frente al lavado tradicional a mano, con el uso del lavavajillas los platos quedan más limpios, se ahorran 30 litros al día y se consume un 10% menos de energía.
- Eso sí, han de ser aparatos eficientes de bajo consumo (en el momento de adquirirlos, hay que fijarse en su etiquetado energético), que permitan elegir la temperatura del agua y reutilicen el calor para el posterior aclarado o secado. Con respecto a otro no eficiente, elegir un electrodoméstico eficiente representa un ahorro, durante su vida útil, superior a un 70% del consumo energético.
- Según un estudio de la Universidad de Bonn, la cantidad de agua que consume un lavavajillas clase "A" es de unos 15 litros por lavado, frente a los 119 litros del lavado a mano para la misma cantidad de vajilla. En uno biotérmico, que dispone de una entrada de agua caliente, el consumo se reduce al calentar el agua con gas o mediante energía solar, no con electricidad. Los expertos recomiendan utilizarlo cuando esté lleno, elegir el programa adecuado y cargarlo por la noche, ya que el consumo de red es menor.

2. Apagar la calefacción consume más que mantener una temperatura constante: falso
En muchos hogares es habitual conservar una temperatura media durante las 24 horas, ya que se considera que apagar y encender la calefacción acarrea un mayor consumo de energía y, por ende, de gasto. Aunque es preciso un pico de calor para alcanzar de nuevo la temperatura deseada, el saldo final de energía consumida es ventajoso.
- Según un estudio de la Oficina Verde de la Universidad de Zaragoza, si se limita la temperatura a 16ºC entre las diez de la noche y las seis de la mañana, se puede recortar en torno a un 13% el consumo anual de combustible, con respecto a lo que ocurriría si se mantiene una temperatura constante de 20ºC. Con el apagado el ahorro es aún mayor. La nueva reglamentación en España aconseja regular los termostatos a 20ºC en invierno y es que 1ºC más de temperatura puede suponer un 7% más de consumo.

3. El modo espera (standby) apenas consume energía: falso
Dejar los aparatos eléctricos apagados en modo espera supone un gasto de 231 kWh al año, casi lo mismo que el consumo medio anual del lavavajillas (246 kWh) y mucho más que el del ordenador (172 kWh), según datos del último estudio del IDAE en colaboración con Eurostat.
- Esto supone el 2,2% del gasto medio de energía de las casas, lo mismo que el consumo medio del horno (231 kWh) y mucho más que el del ordenador (172 kWh) o el resto de electrodomésticos (76 kWh). El standby representa cerca del 5% del consumo de los hogares.

4. Por su escasa superficie, la pérdida de calor por las ventanas es residual: falso
Se esgrime que al ser una superficie muy reducida con respecto a la superficie total de la vivienda, esa pérdida no es muy importante. Los estudios de diversos expertos reflejan que entre el 25% y el 30% de la calefacción gastada en los hogares se destina a cubrir las pérdidas de calor que se originan en las ventanas.
- Según un informe de la Universidad de Zaragoza, los sistemas de doble cristal o de doble ventana pueden reducir hasta en un 50% la pérdida de calor con respecto a los cristales sencillos.

5. Mantener los fluorescentes encendidos gasta menos que si se encienden y apagan cada vez: falso
Otra falsa idea muy extendida entre los hogares es que el gasto de energía al dejar los tubos fluorescentes encendidos es menor que si se apagan y encienden cada vez. De manera errónea, se sustenta en una explicación similar a la de la calefacción.
- En cambio, los estudios han demostrado que pese a que al encender un tubo fluorescente se precisa un sobreconsumo de corriente eléctrica, este apenas dura una fracción de segundo. En iluminación incandescente, el tiempo máximo de ausencia que no compensaría el apagado y encendido posterior se reduce a tan solo 0,3 segundos.
- De ahí que el gasto sea mucho mayor si se deja siempre encendido. Ahora bien, la vida del fluorescente puede acortarse si se apaga y se enciende en repetidas ocasiones. No así las lámparas de Led, que permiten los encendidos y apagados sin avería. Las bombillas de bajo consumo suponen un ahorro energético. Su precio es superior al de las tradicionales, pero su vida útil supera los cinco años y consumen un 80% menos.

6. La cocina eléctrica gasta menos que la de gas: falso
Los expertos aseguran que las cocinas eléctricas o vitrocerámicas consumen cuatro veces más que las de gas. El IDAE recomienda, en caso de disponer de una cocina eléctrica, utilizar baterías de cocina, sartenes y cazos con fondo grueso difusor. Así se logra una temperatura más homogénea en todo el recipiente.

Cómo evitar recargos en las facturas

Publicado en Eroski Consumer
PABLO PICO RADA / 7 de febrero 2012
http://www.consumer.es/web/es/economia_domestica/servicios-y-hogar/2012/02/07/206787.php

Imagen: Adri021
Una mala situación económica, la falta de tiempo, la desorganización o los descuidos pueden derivar en situaciones de retraso o de impago de las facturas. Como consecuencia de ello, surgen desagradables recargos en forma de intereses por morosidad, además de las molestias y costes derivados de la necesidad de volver a dar de alta ciertos servicios. Para evitarlo, es aconsejable llevar a cabo una buena planificación, un seguimiento de las cuentas y plazos de pago de los recibos, y mantener una disciplina con el dinero dedicado a estos gastos.

1.- Elaborar un presupuesto
Si se quieren evitar los recargos por morosidad en los pagos de las facturas, es necesario llevar un control exhaustivo de las mismas. También conviene calcular cuánto dinero se precisa cada mes, mediante el registro de los gastos y la proporción de los ingresos que deben dedicarse a ello.Hay multitud de formas de llevar a cabo ese registro, ya sea con archivadores, programas informáticos u hojas de cálculo como Excel o mediante un cuaderno en el que se anoten todas y cada una de las partidas. Asimismo, es conveniente agruparlas. En este caso, hay que distinguir entre facturas de electricidad, gas, agua, teléfono, Internet... para asegurar el máximo control posible.

2.- Ajustarse a la mejor oferta
Hay que ajustar las facturas lo máximo posible a las necesidades. Es posible ahorrar energía (lo cual además repercute en el medio ambiente) y reducir las facturas. Hay diversas opciones para buscar las mejores ofertas, sobre todo en Internet, y varias páginas web que permiten comparar las ofertas de las distintas compañías suministradoras. Es el caso de la página de la CNE (Comisión Nacional de la Energía).

3.- Comprobar las fechas de vencimiento Instituciones públicas, como el IDAE (Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía), así como compañías privadas, como Endesa, Iberdrola o Gas Natural, permiten calcular el gasto en energía y explican gratuitamente cómo reducirlo, con distintos planes de ahorro. Además, se deben revisar los contadores, e intentar estar presente en el momento de su lectura, y confirmar si el consumo reflejado en las facturas corresponde con el real, frente a los consumos estimados.
Es imprescindible conocer de forma precisa los plazos de cada una de las facturas. Se deben anotar esas fechas y las cuantías exactas en una agenda o calendario, de tal forma que el control de los gastos quede recogido para poder adecuar el presupuesto.
Conviene establecer unos días concretos para llevar a cabo un seguimiento actualizado y constante.

4.- Domiciliar los recibos
Una manera aconsejable de evitar posibles descuidos, retrasos, pérdidas de facturas o los inconvenientes de acudir a una entidad financiera a realizar cada pago consiste en domiciliar los recibos en una cuenta bancaria.
Puede reservarse cada mes un porcentaje concreto del sueldo o de los ingresos totales en una cuenta específica para las facturas, según los importes medios y fechas de vencimiento. De este modo, en esa cuenta siempre habrá una cantidad disponible para hacer frente a los pagos y así evitar posibles retrasos y sus consiguientes recargos.
También puede indicarse a la entidad el día concreto que conviene realizar el pago de cada recibo, siempre que no se incurra en retrasos, ya que hay un margen de unos 20 días desde que se emiten las facturas. Así pueden evitarse coincidencias en el pago de varios recibos al mismo tiempo.

5.- Seguimiento de las cuentas
Es sencillo comprobar el estado de las cuentas con unas rutinas de control, si se fijan unos días o momentos concretos a tal efecto. Al domiciliar los recibos, el control de las cuentas es más sencillo y eficiente a través de Internet.

6.- Guardar los recibos de los pagos
Las entidades financieras facilitan la consulta del saldo y de los distintos movimientos (recargos o depósitos) de la cuenta de forma segura con unas claves y contraseñas personales de acceso on line restringido. Cada entidad las facilita de forma individual en sus distintas oficinas.
Una vez que se ha ejecutado el pago de las facturas, debe anotarse y se debe guardar una copia. Ya sea el recibo on line (puede guardarse en el ordenador como un archivo en formato PDF) o el recibo en papel que facilita la entidad en la oficina correspondiente. Conviene conservarlo en un archivador, junto con el resto de los pagos realizados, y anotarlo en la agenda.
De esta forma, ante posibles errores en la tramitación por parte de la entidad, de cara a elaborar un plan financiero o un presupuesto, o bien para la declaración de la renta, siempre estarán disponibles para su utilización. Además, los registros aseguran una mayor disciplina de ahorro.