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viernes, 26 de abril de 2013

Ocho claves para mantener hoy el empleo

Publicado en Eroski Consumer
PABLO PICO RADA / 11 de octubre de 2012
http://www.consumer.es/web/es/economia_domestica/trabajo/2012/10/11/213673.php


Imagen: deeleea
Dentro del entorno laboral, la principal preocupación para más de la mitad de los españoles es la de mantener su puesto de trabajo. En concreto, conservar el empleo es la máxima prioridad para el 55% de los asalariados, tal y como revela el Barómetro de Clima Laboral Edenred-Ipsos, frente a un 33% que muestran mayor preocupación por el nivel salarial. Con cerca de cinco millones de parados y una competencia laboral cada vez más fuerte, se antoja imprescindible para los trabajadores potenciar determinadas habilidades y actitudes con las que intentar asegurar su continuidad. En el presente artículo se desgranan las principales claves ofrecidas por los expertos para intentar conservar el puesto de trabajo y se destacan las habilidades más demandadas por los responsables empresariales.

1. Actitud proactiva
Distintos estudios de grandes corporaciones señalan la necesidad de mostrar una actitud positiva y proactiva en las empresas, como uno de los rasgos más valorados hoy día por las compañías: hacer frente a situaciones negativas con buena actitud, encarar el trabajo con positividad, buen humor e iniciativa, y trasladarla al resto de compañeros y equipo. Es muy importante procurar destacar por la dedicación y el compromiso, hacer valer la importancia personal dentro de la empresa desde un primer momento. En definitiva, comprometerse con el proyecto, con su evolución y desarrollo, conocer sus carencias y fortalezas, aportar soluciones innovadoras y mostrarse abierto a colaborar en otras áreas y tareas de la compañía.
Asimismo, un aspecto que nunca debe descuidarse, y que refleja el compromiso personal y la responsabilidad adquirida con la empresa, es la puntualidad. Los responsables están muy atentos a esta cuestión, en especial de cara a reuniones con los clientes o respecto a las entregas de los trabajos y tareas asignadas.

2. Formación y adaptación continua
La situación actual del mercado laboral obliga a mantener una formación y especialización continua, no solo para acceder a un empleo, sino también para conservarlo. Según la encuesta internacional Workmonitor elaborada por la empresa Randstad sobre las expectativas laborales de los trabajadores, los que presentan un nivel formativo alto son las que más apuestan por su continuidad laboral, frente a los empleados que cuentan con un nivel de estudios bajo, que albergan más dudas sobre su futuro profesional.
Además, los constantes cambios fruto de la continua evolución de las nuevas tecnologías obligan a actualizar de forma permanente los conocimientos en esta materia. Por otro lado, una especialización continua en áreas concretas útiles para la empresa hará que el trabajador consiga mantener su posición y evolucionar conforme a las necesidades de la compañía, asegurando su posición indispensable en la misma.

3. Flexibilidad
La flexibilidad, o elasticidad, es decir, la capacidad de adaptarse a diferentes situaciones e imprevistos convirtiéndolos en nuevas oportunidades, es una de las claves que más valoran hoy las compañías. Tal y como refleja un estudio de Accenture de 2010 sobre flexibilidad laboral, el 71% de los líderes empresariales consideran la flexibilidad como un aspecto fundamental en el momento de decidir a qué empleado mantener en plantilla o a quién promocionar dentro de la empresa.
Las compañías buscan, cada vez más, empleados con un alto poder de adaptación. Esto es, trabajadores que sean capaces de comprender la cambiante y compleja realidad actual, ayudando a crear soluciones a corto y largo plazo que den respuesta a los problemas que debe afrontar la empresa.

4. Anticipar necesidades
Cuando los líderes empresariales aluden a este concepto, destacan que los empleados deben perseguir no solo aumentar su productividad, sino conseguir hacerse indispensables para la empresa. Su misión debe centrarse en saber leer con anticipación las necesidades de la compañía.
Aportar nuevas ideas, proyectos o respuestas ante la cambiante realidad del mercado laboral, más allá incluso de las tareas específicas para las que han sido contratados. Para ello, será necesario conocer en profundidad tanto la compañía como a sus responsables o jefes y estar al tanto de los objetivos perseguidos.
Entrará así en juego el poder de decisión del empleado, entendido como su capacidad para valorar las prioridades de la empresa y tomar decisiones que respalden los objetivos planteados. El trabajador debe ayudar en la consecución de esas metas, de modo que se convierta en una pieza indispensable del engranaje de la compañía.

5. Cumplir objetivos
Convertirse en una pieza indispensable para el funcionamiento de la empresa será la mayor garantía de cara a ganar seguridad en el trabajo y conservar el empleo. Este proceso requiere tiempo, dedicación y compromiso, conocer y cumplir los objetivos, adaptarse a las nuevas necesidades y adquirir nuevos conocimientos.

6. Autoestima y confianza
Mantener en forma la autoestima aumenta la productividad. De ahí que las compañías valoren la confianza que sus empleados tengan en sus habilidades y destrezas y su capacidad para defender sus propuestas personales para solventar los retos futuros.

7. Cultivar las relaciones
Las empresas demandan un componente indispensable para trabajar en equipo, la denominada inteligencia social, esto es, la capacidad de conectar de una manera profunda y significativa con los demás. Tejer una buena red social y afectiva siempre redunda en un mejor ambiente laboral, lo que se traduce en una mejor productividad. Respecto a los jefes, conviene mantener una relación de respeto y confianza, que permita conocer sus expectativas y aquello que se espera de cada uno.
Asimismo, en un mundo cada vez más globalizado, compartir experiencias, conocimientos y habilidades de distintas culturas permite un intercambio de aprendizajes muy valorado y necesario.

8. ¿Renunciar a determinadas condiciones laborales?
Dada la especial situación en la que se encuentra el mercado laboral hoy día (recortes de personal, reestructuraciones y despidos masivos), en determinadas situaciones es posible que los empleados deban replantearse transigir con ciertas demandas de la empresa que en otros momentos resultaban impensables.
Si el objetivo es tratar de hacer lo que sea necesario para resultar indispensable dentro de la compañía, los empleados han de valorar qué les compensa más. Mantener el empleo a costa de reducir jornada laboral, reducciones salariales, recortes en el número de días de vacaciones, trabajar más horas extras o aceptar reubicaciones temporales en otras áreas o regiones, o bien renunciar a dicho empleo en busca de otras oportunidades fuera de esa empresa.

miércoles, 6 de marzo de 2013

Diez actitudes prohibidas en una entrevista de trabajo

Publicado en Eroski Consumer

Imagen: Penny Mathews
El mero hecho de conseguir una entrevista de trabajo con una tasa de paro del 25% ya es todo un logro. Pero este es solo un pequeño paso para llegar a acceder al ansiado empleo. La competencia es cada vez mayor, por lo que los candidatos han de preparar a conciencia la entrevista para superarla de forma satisfactoria. Conocer y, por consiguiente, evitar esas determinadas respuestas y actitudes que puedan dar al traste con el proceso de selección resulta básico. En este artículo se ofrecen las principales recomendaciones que ofrecen los expertos en recursos humanos, tanto del ámbito empresarial como público, para solventar con éxito la entrevista de trabajo, así como las respuestas y actitudes prohibidas durante esta prueba.

1. No preparar la entrevista
La primera recomendación que ofrece el SEPE (Servicio Público de Empleo Estatal), a través de la web del organismo dependiente del Ministerio de Empleo y Seguridad Social, es la de preparar a fondo la entrevista, algo que mejora las posibilidades de encontrar empleo.
Se aconseja informarse sobre la empresa, las características del puesto y, si es posible, sobre la persona que realizará la entrevista. Además, se recomienda estudiar el currículum vítae para no discrepar entre el discurso y su contenido, preparar las respuestas, buscar asesoramiento en algún amigo con buen criterio y ensayar la entrevista hasta poder desenvolverse con naturalidad.

2. Llegar tarde
Dentro del ámbito privado también se ofrecen una serie de claves para afrontar con mayores garantías la entrevista de trabajo. Desde el Observatorio del Empleo de AgioGlobal, resaltan la importancia crucial de llegar a tiempo a la cita. Y es que la impuntualidad puede ser motivo suficiente para perder toda opción en el proceso.

3. No adaptar el perfil al puesto requerido
Deben potenciarse las habilidades y aptitudes que mejor se adapten al puesto específico para el que se opta. Para ello habrá que conocer la empresa, el puesto y las tareas que se realizarán.
Como refleja el SEPE, se trata de identificar lo que espera la empresa para el nuevo puesto y adaptarse a ese perfil para ser el candidato idóneo. Por muy completo que sea un CV o un candidato, si no se amolda a las características y necesidades concretas de la oferta, será muy difícil que consiga el puesto.

4. Descuidar la imagen, el vocabulario y las expresiones
Otro de los aspectos que deben ser evitados durante cualquier proceso de selección es utilizar un vocabulario vulgar o expresiones demasiado coloquiales. Una entrevista de trabajo requiere un discurso serio, coherente y con un lenguaje apropiado y correcto.
De igual modo, no puede descuidarse la imagen, pues es la primera impresión que recibirá el entrevistador. Habrá que adaptarla también a las exigencias del puesto, sin sentirse incómodo.

5. Mostrar escasa sinceridad, confianza y actitud
En el momento de iniciar la entrevista, el candidato debe mostrarse sincero, amable y con seguridad en sí mismo. La confianza es una parte fundamental. Si alguien no confía en uno mismo, nadie más lo hará; los encargados de recursos humanos persiguen detectar este tipo de fortalezas y debilidades.
No se debe caer en el extremo de adoptar un comportamiento arrogante. Conviene que durante la charla con el entrevistador, el candidato se muestre humilde, pero confiado. Debe aguardar a que el entrevistador lleve la iniciativa, dejarle que sea él quien dé la mano en primer lugar y en ofrecer asiento, así como mantener una actitud e interés constantes en todo momento y llevar a cabo las preguntas pertinentes cuando sea conveniente.

6. No estar preparado ante preguntas habituales o conflictivas
En las entrevistas se repiten, de forma habitual, una serie de preguntas que el candidato debe preparar y ensayar. Lo habitual es que versen sobre formación académica, experiencia profesional o idiomas, pero también sobre aspectos más personales: las causas del interés en el puesto, los motivos por los que cesó su relación con su última empresa, las expectativas salariales y futuras, etc.
Han de afrontarse con tranquilidad, seguridad, sinceridad y un punto de humildad, pero potenciando las habilidades propias.

7. Inquirir sobre temas de sueldo, vacaciones o beneficios
Es un tema fundamental, pero el candidato no debe reflejar inquietud por ello, o concederle la única o máxima importancia. Inquirir desde el primer momento por el sueldo, las vacaciones o los beneficios que se esperan obtener es un error que no debe cometerse.
El momento de hablar sobre ello, si se desconocen las condiciones antes, ha de iniciarlo el entrevistador. O bien cuando ofrezca la posibilidad de plantear alguna duda, al final de la entrevista. Pero hay que ser consciente de que, según la política de algunas empresas, es posible que no traten este tema en la primera prueba.

8. Mostrar una actitud nerviosa, desafiante o altiva
A lo largo de la entrevista, la actitud debe ser siempre amable, educada y reflejar interés y confianza en uno mismo y en el puesto.
Hay que despojarse de los nervios, las actitudes altivas o el tono desafiante e intentar encontrar la forma de convertir el habitual ritmo de pregunta-respuesta por un diálogo productivo en el que mostrar todas las habilidades.

9. Obviar la gestualidad
No solo debe cuidarse la expresión verbal. Los responsables de los procesos de selección buscarán obtener la máxima información posible del candidato y una de las principales fuentes de información es la comunicación gestual.
Gracias a ellas, los profesionales obtienen una gran cantidad de aptitudes y actitudes del candidato. Entre las recomendaciones destacan: reflejar seguridad en uno mismo, evitar gesticular en exceso o cruzar los brazos, apoyarse sobre la mesa o reclinarse demasiado en el respaldo de la silla y los gestos que demuestren fragilidad o confusión.

10. Hablar mal del antiguo puesto, empresa, compañeros o jefe
Es una de las salidas más recurrentes cuando el entrevistado debe explicar los motivos por los que no continuó en su último trabajo.
No puede utilizarse un lenguaje denigrante al referirse a los antiguos compañeros, empresa o jefe. Deben darse motivos razonados, evitar los descalificativos y excusas. No hay que mostrarse como un trabajador conflictivo.