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miércoles, 6 de marzo de 2013

Diez actitudes prohibidas en una entrevista de trabajo

Publicado en Eroski Consumer

Imagen: Penny Mathews
El mero hecho de conseguir una entrevista de trabajo con una tasa de paro del 25% ya es todo un logro. Pero este es solo un pequeño paso para llegar a acceder al ansiado empleo. La competencia es cada vez mayor, por lo que los candidatos han de preparar a conciencia la entrevista para superarla de forma satisfactoria. Conocer y, por consiguiente, evitar esas determinadas respuestas y actitudes que puedan dar al traste con el proceso de selección resulta básico. En este artículo se ofrecen las principales recomendaciones que ofrecen los expertos en recursos humanos, tanto del ámbito empresarial como público, para solventar con éxito la entrevista de trabajo, así como las respuestas y actitudes prohibidas durante esta prueba.

1. No preparar la entrevista
La primera recomendación que ofrece el SEPE (Servicio Público de Empleo Estatal), a través de la web del organismo dependiente del Ministerio de Empleo y Seguridad Social, es la de preparar a fondo la entrevista, algo que mejora las posibilidades de encontrar empleo.
Se aconseja informarse sobre la empresa, las características del puesto y, si es posible, sobre la persona que realizará la entrevista. Además, se recomienda estudiar el currículum vítae para no discrepar entre el discurso y su contenido, preparar las respuestas, buscar asesoramiento en algún amigo con buen criterio y ensayar la entrevista hasta poder desenvolverse con naturalidad.

2. Llegar tarde
Dentro del ámbito privado también se ofrecen una serie de claves para afrontar con mayores garantías la entrevista de trabajo. Desde el Observatorio del Empleo de AgioGlobal, resaltan la importancia crucial de llegar a tiempo a la cita. Y es que la impuntualidad puede ser motivo suficiente para perder toda opción en el proceso.

3. No adaptar el perfil al puesto requerido
Deben potenciarse las habilidades y aptitudes que mejor se adapten al puesto específico para el que se opta. Para ello habrá que conocer la empresa, el puesto y las tareas que se realizarán.
Como refleja el SEPE, se trata de identificar lo que espera la empresa para el nuevo puesto y adaptarse a ese perfil para ser el candidato idóneo. Por muy completo que sea un CV o un candidato, si no se amolda a las características y necesidades concretas de la oferta, será muy difícil que consiga el puesto.

4. Descuidar la imagen, el vocabulario y las expresiones
Otro de los aspectos que deben ser evitados durante cualquier proceso de selección es utilizar un vocabulario vulgar o expresiones demasiado coloquiales. Una entrevista de trabajo requiere un discurso serio, coherente y con un lenguaje apropiado y correcto.
De igual modo, no puede descuidarse la imagen, pues es la primera impresión que recibirá el entrevistador. Habrá que adaptarla también a las exigencias del puesto, sin sentirse incómodo.

5. Mostrar escasa sinceridad, confianza y actitud
En el momento de iniciar la entrevista, el candidato debe mostrarse sincero, amable y con seguridad en sí mismo. La confianza es una parte fundamental. Si alguien no confía en uno mismo, nadie más lo hará; los encargados de recursos humanos persiguen detectar este tipo de fortalezas y debilidades.
No se debe caer en el extremo de adoptar un comportamiento arrogante. Conviene que durante la charla con el entrevistador, el candidato se muestre humilde, pero confiado. Debe aguardar a que el entrevistador lleve la iniciativa, dejarle que sea él quien dé la mano en primer lugar y en ofrecer asiento, así como mantener una actitud e interés constantes en todo momento y llevar a cabo las preguntas pertinentes cuando sea conveniente.

6. No estar preparado ante preguntas habituales o conflictivas
En las entrevistas se repiten, de forma habitual, una serie de preguntas que el candidato debe preparar y ensayar. Lo habitual es que versen sobre formación académica, experiencia profesional o idiomas, pero también sobre aspectos más personales: las causas del interés en el puesto, los motivos por los que cesó su relación con su última empresa, las expectativas salariales y futuras, etc.
Han de afrontarse con tranquilidad, seguridad, sinceridad y un punto de humildad, pero potenciando las habilidades propias.

7. Inquirir sobre temas de sueldo, vacaciones o beneficios
Es un tema fundamental, pero el candidato no debe reflejar inquietud por ello, o concederle la única o máxima importancia. Inquirir desde el primer momento por el sueldo, las vacaciones o los beneficios que se esperan obtener es un error que no debe cometerse.
El momento de hablar sobre ello, si se desconocen las condiciones antes, ha de iniciarlo el entrevistador. O bien cuando ofrezca la posibilidad de plantear alguna duda, al final de la entrevista. Pero hay que ser consciente de que, según la política de algunas empresas, es posible que no traten este tema en la primera prueba.

8. Mostrar una actitud nerviosa, desafiante o altiva
A lo largo de la entrevista, la actitud debe ser siempre amable, educada y reflejar interés y confianza en uno mismo y en el puesto.
Hay que despojarse de los nervios, las actitudes altivas o el tono desafiante e intentar encontrar la forma de convertir el habitual ritmo de pregunta-respuesta por un diálogo productivo en el que mostrar todas las habilidades.

9. Obviar la gestualidad
No solo debe cuidarse la expresión verbal. Los responsables de los procesos de selección buscarán obtener la máxima información posible del candidato y una de las principales fuentes de información es la comunicación gestual.
Gracias a ellas, los profesionales obtienen una gran cantidad de aptitudes y actitudes del candidato. Entre las recomendaciones destacan: reflejar seguridad en uno mismo, evitar gesticular en exceso o cruzar los brazos, apoyarse sobre la mesa o reclinarse demasiado en el respaldo de la silla y los gestos que demuestren fragilidad o confusión.

10. Hablar mal del antiguo puesto, empresa, compañeros o jefe
Es una de las salidas más recurrentes cuando el entrevistado debe explicar los motivos por los que no continuó en su último trabajo.
No puede utilizarse un lenguaje denigrante al referirse a los antiguos compañeros, empresa o jefe. Deben darse motivos razonados, evitar los descalificativos y excusas. No hay que mostrarse como un trabajador conflictivo.


martes, 4 de septiembre de 2012

Cinco claves para ser hoy el candidato laboral perfecto

Publicado en Eroski Consumer
PABLO PICO RADA 21 de octubre de 2011

http://www.consumer.es/web/es/economia_domestica/trabajo/2012/09/04/212730.php

Conseguir un puesto de trabajo hoy día se ha convertido en casi una quimera. Las ofertas de empleo escasean y la competencia se incrementa. Conocer qué capacidades y habilidades demandan las empresas en sus cada vez más afinados procesos de selección será la llave para convertirse en el candidato perfecto. Los responsables de los procesos de selección han de percibir ese valor añadido que hace destacar a un candidato sobre el resto. Y eso, según los expertos de las compañías y como se explica a continuación, implica poseer, además de una formación apropiada y específica, dominio de idiomas, experiencia profesional, y a poder ser en el extranjero, y una serie de habilidades sociales y comunicativas que manejar tanto a nivel personal como a través de las nuevas tecnologías.

1. Formación adecuada
Es la base sobre la que edificar el perfil como candidato. Ha de ser constante y continua y con un grado de especialización en una determinada área. Aunque es imprescindible, hoy día no garantiza un puesto de trabajo. Sin embargo, pese a las dificultades actuales, contar con una titulación superior o no supone una importante diferencia, pues no contar con ella descarta de forma definitiva a candidatos para puestos de medio y alto nivel. Según el reciente informe de Infoempleo, 'Oferta y Demanda de Empleo Cualificado', casi el 81% de las ofertas de trabajo solicitan titulación específica para el puesto que se desempeñará.

Entre los jóvenes de 20 a 24 años que han completado la Educación Secundaria Superior, el desempleo es 10,7 puntos porcentuales menos que entre los que no alcanzan ese nivel. Ahora bien, para los titulados superiores menores de 30 años no es fácil obtener un trabajo acorde con su formación. Asimismo, en el año 2011, el paro aumentó en España un 20,5% en las personas con estudios primarios, un 15,6% entre las que tenían estudios secundarios, y solo en un 7,3 % para las que acreditaban estudios superiores, según el mapa de la oferta de la Formación Profesional del anterior Ministerio de Educación.

2. Idiomas
Imprescindibles en sectores de primer nivel y recomendables siempre, suponen una importante diferenciación. El idioma más demandado es el inglés, en especial en ciertas áreas y para determinados profesionales. Dominar la lengua británico incrementa hasta en un 44% las posibilidades de ser contratado, y hasta en el 58% de las ofertas de trabajo que las empresas dirigen a los recién licenciados. El dominio de un segundo idioma es un requisito indispensable y no un plus, según un informe de Randstad.
Las compañías desarrollan cada vez más su actividad en un mercado global, en donde se precisan habilidades comunicativas que marquen la diferencia. El inglés es la lengua más usada en todo el mundo y la que más se emplea en actividades de negocios, pero no deben olvidarse otros idiomas como alemán, francés, chino o árabe. El nivel ha de acreditarse con un título oficial y si se consigue en el extranjero, mejor.

3. Experiencia profesional
El bagaje profesional, ya sea en forma de prácticas, becas o primeros contratos, es esencial. Y es que, para el 87% de los empresarios europeos, los recién licenciados han de contar con experiencia previa para ser contratados, tal y como refleja el Eurobarómetro de 2010 sobre las capacidades que buscan las compañías al emplear. Además, según esta encuesta, el 54% de las empresas prefiere contratar a los jóvenes una vez completado un periodo de prácticas laborales en la firma.
Para candidatos que buscan un impulso en su carrera o un ascenso, resulta igual de imprescindible pero, en este caso, y aunque a las compañías les cueste admitirlo, la experiencia entra en conflicto con un impedimento que juega en contra de muchos candidatos: la edad. La mayor demanda se concentra entre los 26 a los 35 años.

4. Experiencia internacional
El 29% de los empresarios europeos reconoce la importancia de realizar prácticas laborales en el extranjero y el 24%, haber estudiado fuera del país de origen, según reflejan los datos del último Eurobarómetro.
Una estancia en otro país puede suponer un gran valor añadido, en términos de flexibilidad, conocimiento de otras culturas e idiomas y experiencia personal. Algo que los responsables de recursos humanos valoran de modo positivo en el momento de seleccionar personal.
Esta es una opción que ha crecido de forma exponencial con la crisis y la falta de oportunidades dentro de las fronteras nacionales. El 65% de los jóvenes españoles de entre 18 y 25 años están dispuestos a cambiar de país para conseguir un trabajo, frente al 42% que así lo afirmaba en 2011, según un reciente estudio de Movilidad Internacional Laboral realizado por Randstad.

5. Habilidades personales, sociales y comunicativas
  • Capacidad comunicativa, con especial atención a las nuevas tecnologías y las redes sociales. Su dominio es imprescindible a nivel profesional, pero debe tenerse en cuenta también su uso personal, pues hasta el 80% de las empresas consultan en las redes sociales la actividad de los candidatos a un empleo, como refleja un estudio de Adecco.
  • Capacidad resolutiva y en la toma de decisiones.
  • Capacidad de negociación.
  • Capacidad de liderazgo y de trabajo en equipo.
  • Polivalencia y flexibilidad.
  • Capacidad de innovación.
  • Autonomía, actitud proactiva y movilidad.
  • Pasión e implicación en el trabajo y capacidad de sacrificio.
  • Ganas de aprender y continuar la formación.