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martes, 15 de enero de 2013

¿Qué porcentaje de mi salario debería dedicar al ahorro?


Publicado en Eroski Consumer
PABLO PICO RADA / 15 de enero de 2013

Para los casi seis millones de parados españoles, el mero hecho de pensar en ahorrar supone una auténtica quimera. Una de cada cuatro personas en nuestro país en edad de trabajar no encuentra empleo y para muchos conseguir llegar a fin de mes es toda una odisea. Sin embargo, y aun teniendo en cuenta los últimos datos del INE que señalan que la tasa de ahorro de los hogares cayó hasta el 7,6% de su renta disponible a finales de 2012, en la medida de lo posible, recordar y potenciar hábitos económicos positivos siempre es aconsejable. El presente artículo trata de ofrecer ciertas claves que ayuden en la consecución de este objetivo.

1. Qué porcentaje dedicar al ahorro
Al margen de las economías familiares donde ahorrar resulta hoy imposible, la disminución en el poder adquisitivo de los hogares complica de forma notable llevar a cabo objetivos o planes de ahorro. El aumento del coste de vida, la reducción en los salarios y las subidas generalizadas de impuestos, apenas dejan margen para reservar un cierto capital en forma de ahorro.

Ahora bien, ¿hay un porcentaje exacto del salario que debe destinarse al ahorro? Tal y como aducen los expertos, cada persona o familia tiene unos gastos y necesidades diferentes y cuenta con distintos ingresos y posibilidades, por lo que en función de ello y de sus expectativas, la cantidad será distinta. En lo que sí coinciden es en dar una cifra que fluctúa en una horquilla en torno al 5% y el 20%, siendo lo más habitual un 10%, si bien, los máximos son siempre susceptibles de ampliarse.

2. Ahorrar para la jubilación
De cara a la jubilación, diversos estudios cifran en 80.000 euros la cantidad media necesaria que ha de ahorrarse durante la vida laboral para garantizar un plácido retiro. Pero las cifras son solo indicativas, pues cada persona tendrá unas necesidades particulares.

Juan José Velasco, director del Instituto Aviva de Ahorro y Pensiones, en una entrevista del mes de diciembre de 2011 para EROSKI CONSUMER, resaltaba la necesidad de adoptar hábitos de ahorro lo antes posible, tanto para garantizar la consecución de los objetivos marcados a corto y medio plazo, como para asegurar el mantenimiento del nivel de vida previo a la jubilación. De esta forma, el esfuerzo del ahorro se lleva a cabo a lo largo de varios años y el impacto en la economía particular se reduce.

Según refleja el informe'Generaciones' del año 2011, realizado por el Instituto Aviva, en España un ciudadano medio que comienza a ahorrar a los 30 años debe conservar cerca del 9% de su renta disponible para mantener el nivel de vida anterior a su retiro. Si empieza a los 40 años tiene que reservar en torno a un 15%, mientras que si lo hace a los 50 años, se eleva al 28%.

3. La importancia de iniciar un plan de ahorro
El mes de enero es sinónimo de buenas intenciones y renovadas promesas. Desde dejar de fumar, a acudir al gimnasio o aprender inglés. A esta lista conviene añadir, siempre que se disponga del margen necesario para ello, el inicio de un plan de ahorro. Consiste en gastar menos de lo que se ingresa, reducir el consumo, ajustar el gasto y procurar encontrar nuevos ingresos. Todo ello dentro de un proyecto viable y sostenido, que permita empezar en primer término un fondo de contingencia.

Este plan puede llevarse a cabo para conseguir unos objetivos a corto plazo. Pero lo idóneo es intentar marcar unas metas a medio y largo plazo que ofrezcan tranquilidad y seguridad, sobre todo a raíz de la actual crisis económica y las dudas en torno a la sostenibilidad de los sistemas públicos de Seguridad Social y pensiones públicas.

Para poder comenzar a ahorrar habrá que llevar a cabo un plan exhaustivo, que deberá iniciarse con la elaboración de un presupuesto y su posterior cumplimiento. Gracias a su puesta en práctica, podrán conocerse con exactitud tanto las partidas de gasto como los ingresos del hogar. Así, deberán identificarse los gastos superfluos que puedan reducirse o eliminarse. De la correcta confección y ejecución del presupuesto dependerá en gran medida el éxito del plan. Los expertos recomiendan que los gastos no superen el 90% de los ingresos mensuales, o lo que es lo mismo, asegurar un 10% de ahorro.

Por último, conviene recordar que todo plan de ahorro, y toda puesta en marcha de este tipo de actuación, precisa de una gran capacidad de sacrificio, una alta dosis de esfuerzo y mucha disciplina y constancia. Pero esos esfuerzos se verán recompensados con la tranquilidad que aporta el mantenimiento de una economía saneada, libre de deudas y con la posibilidad de afrontar el futuro con mayores garantías y unas positivas perspectivas tras la jubilación.




lunes, 3 de diciembre de 2012

Siete pasos para gastar menos de lo que ingreso


Publicado en Eroski Consumer
PABLO PICO RADA / 3 de diciembre
 de 2012

A raíz de la crisis económica se ha producido una importante reducción del poder adquisitivo. Los ingresos, así como las expectativas de obtenerlos, se contraen mientras las obligaciones de pago permanecen inalterables, con cargas fiscales como aumentos del IVA o el IRPF incluidas. Todo ello produce un progresivo endeudamiento de las economías familiares y un alza de la morosidad. Un hecho que refleja el INE en su última "Encuesta de Condiciones de Vida": el 12,7% de los hogares manifiesta llegar a fin de mes con mucha dificultad, una cifra casi tres puntos superior a la de 2011. El presente artículo ofrece siete claves para ayudar a contener el gasto, de manera que esta cantidad no supere nunca el total de ingresos.

1. Anotar y registrar los desembolsos
Ante la caída de ingresos, una de las pocas vías disponibles para equilibrar las cuentas pasa, de forma inexorable, por la contención en el gasto. Debe elaborarse una detallada lista con todos los desembolsos y anotar cada una de las partidas, ya sea durante una semana o un mes. Conocer de manera exacta la cantidad que se paga, junto a las posibles deudas pendientes y los ingresos, permitirán determinar la situación real de la economía familiar.

Además, mantener un registro de los gastos ayuda a evitar gastos innecesarios. Para su realización, puede emplearse una hoja de cálculo, pues resulta sencilla y útil.

2. Clasificar los gastos
Una vez realizado el registro y anotados todos los desembolsos, habrá que identificar y jerarquizar cada uno. Lo idóneo es distinguir entre los gastos fijos, los variables y los superfluos, para poder elaborar un presupuesto a la medida.
  • Gastos fijos: son inamovibles, hay que hacerles frente siempre y suelen ser estables. Es importante que sean los primeros en abonarse para no incurrir en descubiertos, que lleven aparejados intereses de demora o un aumento de la deuda, y para que el historial crediticio y las futuras obtenciones de crédito no se vean afectados. Destacan los pagos de vivienda (hipoteca, alquiler, comunidad), coche o préstamos bancarios.
  • Gastos variables: son desembolsos básicos y necesarios, pero que pueden reducirse si se fija un buen plan de ahorro y se varían ciertas pautas de consumo. En este grupo, podría incluirse alimentación, transporte, ropa y calzado o los suministros energéticos.
  • Gastos superfluos: son los que pueden aplazarse, reducirse o eliminarse en los momentos de mayor apuro económico, como vacaciones, actividades de ocio o tabaco. Implica un esfuerzo constante y sostenido y llevar a cabo un plan de ahorro específico que implique un cambio en los hábitos de vida y de consumo.
3. Iniciar un plan de ahorro
Una vez que se ha elaborado el registro y clasificación de la partida de gastos, y se tienen claros los ingresos con los que se cuenta, habrá que iniciar un plan de ahorro. Este ayudará a adoptar mejor las decisiones económicas futuras. Para ello, será imprescindible elaborar un presupuesto lo más honesto y ajustado a la realidad posible. La idea del plan ha de pasar por reducir los desembolsos superfluos en primer lugar, además de intentar abaratar los variables.
Al margen de los pagos fijos, hay ciertas partidas que hay que preservar cuanto sea posible, como la salud, la alimentación, la educación o la formación y desarrollo profesional. Iniciar un plan de ahorro implica reservar un porcentaje de los ingresos a esta partida, que podrán ser utilizados en un momento de necesidad o frente a gastos imprevistos.

4. Marcar objetivos
Todo plan de ahorro debe tener un objeto, un fin o una meta que aliente continuar con el duro plan de recortes. Se trata de gastar menos, de reducir costes, pero debe estar claro no solo en qué partidas recortar, sino con qué objetivo, en cuánto plazo y en qué cantidad habrá que hacerlo.
Las metas u objetivos pueden fijarse a corto, medio o largo plazo, aunque los expertos aconsejan atender a cada periodo de forma específica, con distintos planes de acción, que permitan ver y contrastar su evolución y efectividad.

5. Olvidar la tarjeta y el crédito
Es una premisa básica. Si se quiere poner en marcha una reducción de gasto, la tarjeta es la peor compañera. Sus comisiones son elevadas, los intereses generados por realizar pagos a crédito son muy altos y, además, incentivan el impulso de compra. Conviene revisar todas las cuentas y plásticos contratados y quedarse solo con uno.

Debe evitarse, en la medida de lo posible, recurrir al crédito. Los tipos de interés de créditos personales o rápidos son muy elevados y se puede acabar generando una espiral de deudas que impida hacer frente a los pagos. Los expertos recomiendan, en casos como hipotecas, una refinanciación de la deuda, con una ampliación del plazo de amortización.

6. Revisar los resultados y, si es necesario, potenciar los ingresos
A medida que se desarrolla el plan de ahorro, se ponen en marcha las nuevas pautas de consumo y se planifican los gastos de acuerdo al presupuesto, puede llevarse a cabo una revisión de los objetivos iniciales.
Si, pese a cumplir con todas las pautas establecidas y haber ajustado el presupuesto al máximo, aún no se ha conseguido gastar menos de lo que se ingresa, habrá que hacer todo lo posible por buscar una nueva fuente de ingresos extra. Trabajos a tiempo parcial, por horas, desde casa o Internet, pese a que suelen estar peor remunerados, pueden suponer una solución, así como otras fuentes de ingresos, como el alquiler de habitaciones o de vehículos.

7. Mantener la constancia, pensar a largo plazo
Al acometer una iniciativa de este calado, hay que tener en cuenta que de nada servirá todo el esfuerzo, si no se mantiene la constancia y se persevera en el mantenimiento de los nuevos hábitos.
Más allá de salvar una situación temporal, para adoptar las nuevas pautas de forma permanente, habrá que ser paciente, pues se está un proceso que necesita el tiempo estipulado para obtener resultados. La recompensa a medio-largo plazo se traducirá en poder afrontar el futuro con mayor seguridad y estabilidad.



viernes, 2 de noviembre de 2012

Ya no puedo pagar mi tarjeta de crédito, ¿qué hago?


Publicado en Eroski Consumer

Los niveles de morosidad del crédito concedido por las entidades financieras a empresas y familias se encuentran en máximos históricos: superan el 10%, tal y como refleja la Asociación Hipotecaria Española (AHE). Y en los créditos personales y las tarjetas, la tasa de morosidad se eleva por encima del 14%. Estos datos se explican por la magnitud de la crisis, con uno de cada cuatro trabajadores en paro y en donde el 35,9% de los hogares españoles no tiene capacidad para afrontar gastos imprevistos, según cifras del Instituto Nacional de Estadística (INE). Estas dificultades económicas acentúan el uso de la financiación para hacer frente a los gastos, lo que puede derivar en situaciones de impago del crédito, como el de las tarjetas. Este artículo trata de resumir los pasos que se deben dar cuando ya no es posible pagar la tarjeta de crédito.

1. Estudiar y planificar las cuentas personales
Cuando no puede hacerse frente al pago de la tarjeta de crédito, conviene afrontar el problema desde el primer momento, para que la deuda no se incremente con rapidez. Al dejar de pagar, las entidades proceden al cobro de intereses de demora, por lo general muy elevados. Además, habrá que hacer frente a las comisiones por reclamación de recibos impagados de tarjetas de crédito, de unos 30 euros de media. Si bien, ambos importes se calculan en función del contrato.

El primer paso es dejar de usar tarjetas que permiten disponer de más dinero prestado. Al aplazar el pago de las compras con las tarjetas de crédito, se aplica un tipo de interés medio de entre el 14% y el 25% TAE. Por todo ello, es aconsejable empezar a planificar las cuentas personales para no incurrir en números rojos y empezar a solventar la deuda. Para equilibrar las cuentas habrá que:

Reducir los gastos
Los expertos aconsejan afrontar la situación particular y, a partir de ella, planificar. Hay que considerar los gastos y calcular, con los ingresos con los que se cuenta, el presupuesto familiar. Para ello, se hace un listado con todos los gastos, jerarquizando desde los más necesarios hasta los superfluos. En primer lugar habrá que anotar y pagar los bienes susceptibles de embargo y terminar con los gastos menos importantes. Algunas de estas reducciones pueden llevarse a cabo por un tiempo determinado, hasta que la situación se resuelva, pero otros métodos de ahorro pueden ser muy útiles siempre.

-Intentar aumentar los ingresos
Es la otra pata, junto a los gastos, que equilibra la economía familiar. En la medida de lo posible, y pese a la dificultad actual, hay que buscar ingresos alternativos con los que poder pagar la deuda cuanto antes, para que no siga incrementándose.

2. Dirigirse a la entidad
Cuando no es posible sufragar la cuota o la deuda de la tarjeta de crédito, los expertos recomiendan acudir de inmediato a la entidad financiera e intentar negociar una solución. Conviene dirigirse a ellos en primera instancia, antes de que el impago sea efectivo, para mostrar así voluntad de pago y encontrar una salida pactada.

Negociar el préstamo
En esencia, se trata de solicitar tiempo. Al banco le interesa buscar soluciones, pues siempre preferirá cobrar, aunque sea en más tiempo, pero hacerlo, a recibir nada. Conviene presentar un plan de pagos, ajustado y realista, detallando cuánto puede pagarse cada mes y por cuánto tiempo, hasta recuperar las cuotas anteriores. Si la situación es de dificultades financieras transitorias, y se cuenta con un buen historial en la entidad, sin morosidad, es más fácil negociar y obtener unas condiciones más ventajosas. Las posibilidades pasan por solicitar unos meses de carencia de capital, durante los cuales solo se pagan intereses, o bien alargar el plazo de amortización del préstamo. En ambos casos, la cuota mensual se reduce y las probabilidades de hacerle frente se incrementan. Si la situación no es transitoria, es recomendable estudiar muy bien todas las opciones y ajustar mucho con un plan de pagos que la entidad pueda valorar. En cualquier caso, por lo general, la deuda aumentará.

Reagrupar la deuda
Otra posibilidad es reagrupar la deuda o solicitar un préstamo personal. Pasa por agrupar el crédito y las tarjetas en un crédito con una sola cuota. Hay dos opciones: a través de los bancos o con capital privado. En el mercado actual, muy pocas entidades ofrecen créditos para reunificar deudas, pero sería la mejor y la opción más segura, al estar reguladas por el Banco de España. Lo idóneo es ir a la entidad particular donde se tenga la deuda o bien a bancos que ofrezcan reagrupación de deudas entre sus servicios. Reunificar la deuda en un préstamo personal permitirá hacer frente a lo que se adeuda en un plazo de tiempo más largo y con un tipo de interés mucho más bajo que el aplicable al aplazar el pago de la tarjeta. Si se acude al capital privado de empresas o particulares para reunificar las deudas, sus condiciones e intereses son más duros que los de las entidades financieras, aunque su ventaja es que consiste en la única posibilidad para personas que forman parte de listas de morosos.

3. Otras opciones
Al margen de negociar con la propia entidad, caben las siguientes posibilidades:

  • Otras entidades Para el deudor que ya ha sido incluido en una lista de morosos, como ASNEF, resulta muy complicado que un banco le facilite un préstamo. Las entidades on line ofrecen préstamos a buen interés para clientes con nómina domiciliada.
  • Establecimientos Financieros de Crédito Los intereses en estos casos están sobre el 20-25% TAE.
  • Empresas de créditos rápidos y microcréditos Son recomendables solo cuando los intereses ofrecidos sean inferiores a los que deben abonarse por la tarjeta.
  • Intermediarios financieros Median entre el deudor y el banco para conseguir la mejor oferta. Pero sus comisiones son muy elevadas, por lo que conviene hacer números.
  • Préstamos P2P Los préstamos de persona a persona son una alternativa a los bancos para conseguir un préstamo o crédito. Ponen en contacto, de forma habitual a través de Internet, a usuarios que necesitan fondos con otros que están en disposición de prestárselos. Los precios de los intereses pueden superar el 45%, aunque el rango es muy variable.

Consecuencias de no pagar la tarjeta:
  1. Bloqueo de tarjeta: ante un impago de la tarjeta, la primera consecuencia es el bloqueo de la misma por parte de la entidad emisora. Si la situación de impago persiste, el bloqueo puede extenderse a la cuenta corriente asociada a la tarjeta.
  2. Intereses y comisiones: los perjuicios económicos ya mencionados en forma de intereses y comisiones se van acumulando a la deuda original y, cada día que pasa, la deuda aumenta.
  3. Listado de morosidad: el deudor es incluido en ficheros de morosidad, como RAI, ASNEF o EQUIFAX, a partir de los 90 días desde que se produjo el impago. Estas listas son seguidas por las entidades de crédito, lo que dificultará o imposibilitará la obtención de futura financiación.
  4. Reclamación judicial: si la deuda persiste, la entidad llevará la reclamación a la Justicia, con lo que también tendría que hacer frente a las costas judiciales en caso de perder.
  5. Embargo de bienes: podrían embargarle los bienes (parte de la nómina o pensión, cuentas bancarias, vivienda, coche, etc.) para cobrarse la deuda. En caso de haber aportado avalistas en forma de garantía adicional, tendrán que responder de forma solidaria de todas las deudas pendientes contraídas por el deudor.



martes, 21 de febrero de 2012

Ahorrar en casa: falsas leyendas

Publicado en EROSKI CONSUMER
PABLO PICO RADA / 20 de febrero de 2012
http://www.consumer.es/web/es/economia_domestica/servicios-y-hogar/2012/02/20/206855.php


Imagen: Peter Lindberg
En torno al ahorro de energía en el hogar hay mitos que han calado entre la población, hasta aceptarse por el imaginario colectivo como veraces. Sin embargo, muchas de esas premisas no se ajustan a la verdad. Y es que, al contrario de lo que esgrimía Goebels acerca de que "una mentira repetida mil veces se convierte en verdad", en el ámbito del ahorro, al final, los números se imponen.

Un estudio de principios de año realizado entre el IDAE (Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía) y Eurostat resalta la importancia del ahorro energético en el ámbito familiar. El informe refleja que los hogares españoles consumen el 17% de toda la energía final y el 25% de la electricidad, con un gasto medio anual por hogar que alcanza 990 euros.

Según la Agencia Internacional de la Energía, el potencial de ahorro de los hogares españoles es de 19.611 GWh, una cantidad que permitiría iluminar todos los hogares españoles durante un año. De ahí la pertinencia de desterrar ideas contrarias al ahorro y que dañan además el medio ambiente. Estas son algunas de esas falsas ideas que no ayudan a ahorrar.

1. Lavar a mano los platos consume menos que el lavavajillas: falso
Diversos estudios avalan el uso del lavavajillas frente al lavado de platos tradicional. Un informe del Canal de Isabel II y BSH Electrodomésticos España refleja que, frente al lavado tradicional a mano, con el uso del lavavajillas los platos quedan más limpios, se ahorran 30 litros al día y se consume un 10% menos de energía.
- Eso sí, han de ser aparatos eficientes de bajo consumo (en el momento de adquirirlos, hay que fijarse en su etiquetado energético), que permitan elegir la temperatura del agua y reutilicen el calor para el posterior aclarado o secado. Con respecto a otro no eficiente, elegir un electrodoméstico eficiente representa un ahorro, durante su vida útil, superior a un 70% del consumo energético.
- Según un estudio de la Universidad de Bonn, la cantidad de agua que consume un lavavajillas clase "A" es de unos 15 litros por lavado, frente a los 119 litros del lavado a mano para la misma cantidad de vajilla. En uno biotérmico, que dispone de una entrada de agua caliente, el consumo se reduce al calentar el agua con gas o mediante energía solar, no con electricidad. Los expertos recomiendan utilizarlo cuando esté lleno, elegir el programa adecuado y cargarlo por la noche, ya que el consumo de red es menor.

2. Apagar la calefacción consume más que mantener una temperatura constante: falso
En muchos hogares es habitual conservar una temperatura media durante las 24 horas, ya que se considera que apagar y encender la calefacción acarrea un mayor consumo de energía y, por ende, de gasto. Aunque es preciso un pico de calor para alcanzar de nuevo la temperatura deseada, el saldo final de energía consumida es ventajoso.
- Según un estudio de la Oficina Verde de la Universidad de Zaragoza, si se limita la temperatura a 16ºC entre las diez de la noche y las seis de la mañana, se puede recortar en torno a un 13% el consumo anual de combustible, con respecto a lo que ocurriría si se mantiene una temperatura constante de 20ºC. Con el apagado el ahorro es aún mayor. La nueva reglamentación en España aconseja regular los termostatos a 20ºC en invierno y es que 1ºC más de temperatura puede suponer un 7% más de consumo.

3. El modo espera (standby) apenas consume energía: falso
Dejar los aparatos eléctricos apagados en modo espera supone un gasto de 231 kWh al año, casi lo mismo que el consumo medio anual del lavavajillas (246 kWh) y mucho más que el del ordenador (172 kWh), según datos del último estudio del IDAE en colaboración con Eurostat.
- Esto supone el 2,2% del gasto medio de energía de las casas, lo mismo que el consumo medio del horno (231 kWh) y mucho más que el del ordenador (172 kWh) o el resto de electrodomésticos (76 kWh). El standby representa cerca del 5% del consumo de los hogares.

4. Por su escasa superficie, la pérdida de calor por las ventanas es residual: falso
Se esgrime que al ser una superficie muy reducida con respecto a la superficie total de la vivienda, esa pérdida no es muy importante. Los estudios de diversos expertos reflejan que entre el 25% y el 30% de la calefacción gastada en los hogares se destina a cubrir las pérdidas de calor que se originan en las ventanas.
- Según un informe de la Universidad de Zaragoza, los sistemas de doble cristal o de doble ventana pueden reducir hasta en un 50% la pérdida de calor con respecto a los cristales sencillos.

5. Mantener los fluorescentes encendidos gasta menos que si se encienden y apagan cada vez: falso
Otra falsa idea muy extendida entre los hogares es que el gasto de energía al dejar los tubos fluorescentes encendidos es menor que si se apagan y encienden cada vez. De manera errónea, se sustenta en una explicación similar a la de la calefacción.
- En cambio, los estudios han demostrado que pese a que al encender un tubo fluorescente se precisa un sobreconsumo de corriente eléctrica, este apenas dura una fracción de segundo. En iluminación incandescente, el tiempo máximo de ausencia que no compensaría el apagado y encendido posterior se reduce a tan solo 0,3 segundos.
- De ahí que el gasto sea mucho mayor si se deja siempre encendido. Ahora bien, la vida del fluorescente puede acortarse si se apaga y se enciende en repetidas ocasiones. No así las lámparas de Led, que permiten los encendidos y apagados sin avería. Las bombillas de bajo consumo suponen un ahorro energético. Su precio es superior al de las tradicionales, pero su vida útil supera los cinco años y consumen un 80% menos.

6. La cocina eléctrica gasta menos que la de gas: falso
Los expertos aseguran que las cocinas eléctricas o vitrocerámicas consumen cuatro veces más que las de gas. El IDAE recomienda, en caso de disponer de una cocina eléctrica, utilizar baterías de cocina, sartenes y cazos con fondo grueso difusor. Así se logra una temperatura más homogénea en todo el recipiente.

Dar salida a un viejo coche

Publicado en Eroski Consumer
PABLO PICO RADA / 12 de enero de 2012
http://www.consumer.es/web/es/motor/compra_coche/2012/01/14/206152.php

Imagen: mecookie
Llega un momento en que se hace imprescindible deshacerse de un coche viejo o inservible. El automóvil llega al final de su vida útil y, entonces, el propietario dispone de varias opciones. Si la intención es adquirir otro vehículo, lo más rentable es casi siempre entregar el antiguo en el concesionario e intentar obtener una rebaja en el nuevo utilitario. Si la idea es solicitar su baja definitiva, lo más sencillo es entregarlo en un Centro Autorizado de Tratamiento de Vehículos (CATV). Otra opción es venderlo a un taller, un chatarrero o un particular. En este caso, debe valorarse la posibilidad de venderlo entero o intentar sacar rendimiento a las distintas piezas.

1- Vender el coche a un concesionario
Es la opción más recomendable si se pretende adquirir otro vehículo. Pese al fin del Plan VIVE y de las ayudas de 2.000 euros del Plan 2000E, los concesionarios cuentan con múltiples ofertas. La crisis que vive el sector (las matriculaciones han caído casi un 18% respecto al pasado ejercicio) ha obligado a un fuerte esfuerzo comercial para minimizar la contracción de la demanda. Según la consultora Promocar, los descuentos sumaron de media entre enero y noviembre del pasado año 2.814 euros, mientras que en 2010, incluidas las ayudas del Plan 2000E, fueron de 2.790 euros.
Para acceder a las mejores ofertas, conviene consultar en tantos establecimientos como sea posible. Hay que comparar precios y negociar en función de los plazos o la financiación. La rebaja final dependerá del estado del vehículo que se entregue. El vehículo aumenta su valor si el motor está en buenas condiciones, ha superado el examen de la ITV, incluye un libro de mantenimiento que atestigüe las revisiones estipuladas y tiene un buen historial de Tráfico.
Lo idóneo es que tenga menos de 10 años desde su fecha de matriculación. A partir de ahí, la tasación del vehículo se basará en la marca, modelo, motor, cilindrada, kilómetros o el estado en que se encuentre. Para realizar la tasación y conocer el precio del coche, es posible emplear el programa Eurotax y la guía de GANVAM (Asociación Nacional de Vendedores de Vehículos A Motor), un Boletín Estadístico de Vehículos de Ocasión con una lista de valoraciones por marcas, vehículos y edad, aceptado por todo el mercado. Pese a que esta guía solo está disponible para profesionales, las revistas especializadas de motor publican un extracto de la misma. Además, para calibrar el precio del vehículo, hay otras opciones en Internet, como autoenred.com, donde se valoran todos los coches comercializados en España en los últimos 12 años.

2- Desguace o CAVT
Lo habitual es que los desguaces no paguen por un vehículo viejo. Pueden recoger el coche, aportar la grúa y hacer los trámites de baja del vehículo en la Dirección General de Tráfico (DGT) de forma gratuita. Cabe la posibilidad, según la zona donde se encuentre el vehículo, de que el interesado tenga que pagar por el servicio de grúa. Sin embargo, esta situación es más bien aislada y poco probable.
En este caso, ese sería el ahorro para el propietario: evitar las sanciones por el abandono del vehículo, la grúa y los trámites. En caso de que dispongan de clientes interesados en algunas piezas, pueden ofrecer alguna cantidad, en general, entre 10 y 300 euros. En cualquier caso, conviene preguntar en cuantos desguaces cercanos sea posible.
Desde hace algunos años, los desguaces se han sustituido por otros centros limpios y ecológicos, los denominados CAVT (Centro Autorizado de Tratamiento de Vehículos). Suponen la opción más cómoda y económica para dar de baja definitiva a un vehículo viejo. Están presentes en todas las comunidades autónomas y desde la página web de la DGT se puede consultar cuál es el más próximo. Solo deben entregarse junto con el coche una serie de documentos (permiso de circulación, ficha de la inspección técnica, fotocopia del DNI del titular) y se encargan de realizar de manera gratuita todos los trámites necesarios (solicitud de baja y certificado de destrucción). Además, ponen a disposición del usuario un servicio gratuito de grúas y aseguran el tratamiento correcto del automóvil.

3- Ir a un taller
Acudir a distintos talleres para exponer el caso e indicar el estado y características del vehículo puede suponer una opción para sacar algún rédito del viejo vehículo.
En caso de que encuentren un comprador, los talleres pueden arreglar posibles fallos o averías y ofrecer un porcentaje del precio de venta al propietario. Además, pueden interesarse por determinadas piezas sueltas del vehículo para su posterior venta.

4- Particulares
Otra posibilidad es la venta directa entre particulares. Esta opción implicaría redactar y firmar un contrato de compraventa y una serie de trámites que se detallan y pueden descargarse directamente de la página web de la DGT. Aparecen en el epígrafe de Transmisiones y Cambio de Titularidad). Además, es necesario pagar en Hacienda un impuesto de transmisiones.
Cabe la posibilidad de anunciar el vehículo para su venta total o parcial en las distintas revistas, webs y foros especializados.Europiezas.comcoches.net,segundamano.esmercadoracing.com,autoscout24.es o forocoches.com son portales específicos de las marcas y concesionarios. Son gratuitos y hay múltiples opciones, sobre todo, para la venta de piezas sueltas antes de enviarlo al desguace o a un CAVT.
Pero hay que tener en cuenta que las multas por desguazar vehículos y vender piezas sin las licencias oportunas pueden suponer hasta 60.000 euros. 



Cómo evitar recargos en las facturas

Publicado en Eroski Consumer
PABLO PICO RADA / 7 de febrero 2012
http://www.consumer.es/web/es/economia_domestica/servicios-y-hogar/2012/02/07/206787.php

Imagen: Adri021
Una mala situación económica, la falta de tiempo, la desorganización o los descuidos pueden derivar en situaciones de retraso o de impago de las facturas. Como consecuencia de ello, surgen desagradables recargos en forma de intereses por morosidad, además de las molestias y costes derivados de la necesidad de volver a dar de alta ciertos servicios. Para evitarlo, es aconsejable llevar a cabo una buena planificación, un seguimiento de las cuentas y plazos de pago de los recibos, y mantener una disciplina con el dinero dedicado a estos gastos.

1.- Elaborar un presupuesto
Si se quieren evitar los recargos por morosidad en los pagos de las facturas, es necesario llevar un control exhaustivo de las mismas. También conviene calcular cuánto dinero se precisa cada mes, mediante el registro de los gastos y la proporción de los ingresos que deben dedicarse a ello.Hay multitud de formas de llevar a cabo ese registro, ya sea con archivadores, programas informáticos u hojas de cálculo como Excel o mediante un cuaderno en el que se anoten todas y cada una de las partidas. Asimismo, es conveniente agruparlas. En este caso, hay que distinguir entre facturas de electricidad, gas, agua, teléfono, Internet... para asegurar el máximo control posible.

2.- Ajustarse a la mejor oferta
Hay que ajustar las facturas lo máximo posible a las necesidades. Es posible ahorrar energía (lo cual además repercute en el medio ambiente) y reducir las facturas. Hay diversas opciones para buscar las mejores ofertas, sobre todo en Internet, y varias páginas web que permiten comparar las ofertas de las distintas compañías suministradoras. Es el caso de la página de la CNE (Comisión Nacional de la Energía).

3.- Comprobar las fechas de vencimiento Instituciones públicas, como el IDAE (Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía), así como compañías privadas, como Endesa, Iberdrola o Gas Natural, permiten calcular el gasto en energía y explican gratuitamente cómo reducirlo, con distintos planes de ahorro. Además, se deben revisar los contadores, e intentar estar presente en el momento de su lectura, y confirmar si el consumo reflejado en las facturas corresponde con el real, frente a los consumos estimados.
Es imprescindible conocer de forma precisa los plazos de cada una de las facturas. Se deben anotar esas fechas y las cuantías exactas en una agenda o calendario, de tal forma que el control de los gastos quede recogido para poder adecuar el presupuesto.
Conviene establecer unos días concretos para llevar a cabo un seguimiento actualizado y constante.

4.- Domiciliar los recibos
Una manera aconsejable de evitar posibles descuidos, retrasos, pérdidas de facturas o los inconvenientes de acudir a una entidad financiera a realizar cada pago consiste en domiciliar los recibos en una cuenta bancaria.
Puede reservarse cada mes un porcentaje concreto del sueldo o de los ingresos totales en una cuenta específica para las facturas, según los importes medios y fechas de vencimiento. De este modo, en esa cuenta siempre habrá una cantidad disponible para hacer frente a los pagos y así evitar posibles retrasos y sus consiguientes recargos.
También puede indicarse a la entidad el día concreto que conviene realizar el pago de cada recibo, siempre que no se incurra en retrasos, ya que hay un margen de unos 20 días desde que se emiten las facturas. Así pueden evitarse coincidencias en el pago de varios recibos al mismo tiempo.

5.- Seguimiento de las cuentas
Es sencillo comprobar el estado de las cuentas con unas rutinas de control, si se fijan unos días o momentos concretos a tal efecto. Al domiciliar los recibos, el control de las cuentas es más sencillo y eficiente a través de Internet.

6.- Guardar los recibos de los pagos
Las entidades financieras facilitan la consulta del saldo y de los distintos movimientos (recargos o depósitos) de la cuenta de forma segura con unas claves y contraseñas personales de acceso on line restringido. Cada entidad las facilita de forma individual en sus distintas oficinas.
Una vez que se ha ejecutado el pago de las facturas, debe anotarse y se debe guardar una copia. Ya sea el recibo on line (puede guardarse en el ordenador como un archivo en formato PDF) o el recibo en papel que facilita la entidad en la oficina correspondiente. Conviene conservarlo en un archivador, junto con el resto de los pagos realizados, y anotarlo en la agenda.
De esta forma, ante posibles errores en la tramitación por parte de la entidad, de cara a elaborar un plan financiero o un presupuesto, o bien para la declaración de la renta, siempre estarán disponibles para su utilización. Además, los registros aseguran una mayor disciplina de ahorro.


Cómo ahorrar gasolina en seis pasos

Publicado en Eroski Consumer
PABLO PICO RADA / 9 de septiembre de 2011

http://www.consumer.es/web/es/motor/mantenimiento_automovil/2011/09/09/202574.php


Imagen: Pat Herman
La coyuntura económica actual obliga a los ciudadanos a un ejercicio de contención en el gasto. Una de las partidas en las que resulta más factible reducir costes es en el consumo de combustible de los vehículos, ya que más de la mitad del gasto procede del carburante. Los precios del litro de gasolina y de gasóleo en España se han incrementado, respectivamente, hasta un 15% y un 17,6% en relación al año pasado, según los últimos datos del Boletín Petrolero de la Unión Europea. Con estos niveles de precios, llenar un depósito medio de 55 litros, tanto de gasolina como de gasóleo, resulta casi 9 euros más caro que hace un año.

Debido a la diversidad de vehículos, los niveles de ahorro serán distintos, pero hay una serie de conceptos básicos que funcionan de forma inexorable para todo tipo de automóviles. Seis claves que ayudarán a reducir el consumo de combustible son:

1- Conocer el vehículo: al adquirir un coche, conviene realizar la elección en función de las necesidades particulares. Un informe de la Asociación Nacional de Vendedores de Vehículos a Motor (Ganvam) indica que los turismos con motor diésel son de media un 10% más caros que los de gasolina, pero pueden generar un ahorro superior a 5.000 euros durante diez años en gasto en carburante. Por su parte, la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) ofrece una aplicación para calcular el coste por kilómetro y un cuestionario para conocer los hábitos de conducción y compararlos con otros conductores.

2- Buscar la gasolinera más barata: el Ministerio de Industria, en su página web, brinda el llamado geoportal, una aplicación de mapas con los que comparar los distintos precios de más de 9.000 puntos de suministro, según diversos criterios de búsqueda. Entre estos destacan las estaciones de servicio más económicas.

3- Puesta a punto y mantenimiento: el Instituto Nacional de Estadística indica que cada hogar podría ahorrar en el mantenimiento de su vehículo hasta 1.500 euros al año.
- Unas ruedas desinfladas, al igual que un filtro de aire sucio, aumentan un 6% el gasto, además de recortar su duración y afectar a la seguridad, tal como indica el Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE).
- Cargar el vehículo con pesos innecesarios, ya sea en el maletero o en la baca, lastra el movimiento e incide en la aerodinámica, con el consecuente incremento del consumo. Por cada 100 kilogramos de peso adicional, el automóvil gasta un 5% más de carburante.

4- Practicar una conducción eficiente: al margen de disminuir el riesgo de accidentes y rebajar ostensiblemente los niveles de contaminación, permite un ahorro medio, según diversos estudios, de hasta 500 euros anuales. Estas son algunas medidas que contribuyen a incrementar el ahorro:
- El mero hecho de poner el coche en funcionamiento ya consume energía, pero el motor requiere menos carburante cuando se arranca sin acelerar.
- En el frenado debe aprovecharse la inercia del coche en la marcha adecuada. El empleo del embrague debe limitarse a los momentos en los que el coche comience a calarse.
- Circular con las marchas más largas posibles y mantener el motor a bajas revoluciones, con un ritmo fluido y uniforme o evitar arrancar bruscamente puede ahorrar hasta el 15% del combustible, según el RACC.
- Moderar la velocidad es básico, pasar de 100 a 120 kilómetros por hora aumenta un 44% el consumo de carburante y, según la Dirección General de Tráfico (DGT), subir de 120 a 140 kilómetros por hora implica un aumento de hasta un 20% en el consumo.
- Apagar el motor en paradas de más de un minuto supone un ahorro medio de 150 euros anuales (en punto muerto el consumo aproximado es de medio litro de carburante por hora).
- Utilizar la ventilación del automóvil en lugar del aire acondicionado, ya que un uso descontrolado del mismo aumenta el consumo hasta un 20%.
- Circular con las ventanillas subidas. A más de 100 kilómetros por hora el gasto se eleva un 5%.
- Mantener una distancia de seguridad en carretera que optimice la energía empleada posibilita un ahorro de entre un 10% y un 15%.

5- Usar tarjetas y cupones de descuento: permiten un ahorro de carburante de entre un 1% y un 5% en cada repostaje. Pero antes de decidirnos por una de ellas hay varios factores que tener en cuenta, como la duración del descuento, el coste de la tarjeta o sus límites de descuento.

6- Usos alternativos: conviene optimizar los viajes, buscar compañeros con quienes compartir trayecto y gastos (el denominado "car sharing" es frecuente en las redes sociales), optar por otros medios para viajar -como la bicicleta o los transportes públicos- o, incluso, caminar cuando las distancias sean reducidas.

domingo, 19 de febrero de 2012

Seis claves para hacer frente a la cuesta de septiembre

Publicado en Eroski Consumer
PABLO PICO RADA / 1 de septiembre de 2011
http://www.consumer.es/web/es/economia_domestica/sociedad-y-consumo/2011/09/01/202575.php


Los excesos de las vacaciones estivales, sumados a los gastos inherentes a la vuelta al trabajo y el regreso al cole, pueden mermar y constreñir el presupuesto familiar. En algunos casos, es probable que una vez concluido el periodo de asueto haya que hacer frente a las deudas contraídas en vacaciones. Para sortear esta situación y evitar desembolsos superfluos, resulta conveniente planificarse.

En una reciente encuesta del instituto de estudios de mercado Ipsos, se indica que los españoles gastarán en las vacaciones de este año cerca de 1.800 euros de media (90 euros menos que en 2010). Inmersos en una crisis cuyo fin no parece cercano, cualquier medida de ahorro es un desahogo para la economía familiar. Esta se encuentra además muy mermada, no solo ante la falta de ingresos por la desorbitada tasa de paro actual (superior al 20%), sino por su notable endeudamiento. Tal y como refleja un reciente informe del Banco de España, la deuda de las familias volvió a aumentar en junio hasta situarse en 886.963 millones de euros.

Para que la cuesta de septiembre se haga menos empinada, pueden ponerse en marcha una serie de fórmulas:

1. Elaborar un presupuesto: tanto contabilizar los ingresos como descontar los pagos fijos es la primera de las medidas aconsejables para conocer y valorar las posibilidades y margen de maniobra. A ello se deberían añadir las previsiones de gastos y desembolsos no habituales. Así se consigue una aproximación lo más exacta posible a la cantidad de dinero de la que se dispone.

2. Identificar los desembolsos innecesarios: conviene suprimir ciertos hábitos o sustituirlos por otros más baratos. Llevar un termo con café de casa, en vez de comprarlo en la cafetería, puede suponer un ahorro cercano a 25 euros mensuales, una cantidad que se multiplica de forma exponencial si se sustituye el menú diario por un táper (a unos 10 euros de media, al cabo del mes el gasto superaría los 200 euros).

3. Aprovechar los descuentos, rebajas u ofertas y comparar precios: se debe buscar el ahorro, aunque en un principio parezca mínimo, tanto en alimentación como en energía (transporte, electricidad, gas...) o teléfono (comparar compañías, buscar mejores tarifas, limitar el uso..). Y, por supuesto, en la equipación para la vuelta al cole, ya que solo los gastos del comienzo de curso rondan, según diversos estudios, 800 euros de media por estudiante. A largo plazo, pequeños recortes suponen una suma considerable.
Comparar precios en distintos establecimientos es la mejor forma de encarar una compra y obtener la mejor oferta.

4. Posponer los gastos más elevados: después de los excesos de la época estival, encarar un desembolso importante puede no ser lo más aconsejable, ya que es factible que hayamos agotado gran parte del presupuesto en estos meses y lo que menos interesa es ahondar en el endeudamiento familiar.
En vez de recurrir al crédito mediante el uso de tarjetas (en estos momentos, dada la crisis de liquidez bancaria, resulta muy difícil obtener un crédito personal, con unos intereses prohibitivos), que profundizará en el gasto debido a los intereses de las mismas, sería recomendable esperar unos meses y ahorrar en la medida de lo posible para acometer la compra de un nuevo coche, televisor, mueble u ordenador.

5. Controlar el gasto en ocio: el verano es una época proclive al derroche en este tipo de actividades, ya sea con el consumo en terrazas, bares de copas, excursiones, viajes, conciertos, eventos o espectáculos. Una vez pasado el periodo vacacional, controlar estos dispendios resulta muy recomendable para encarar con garantías el último trimestre del año. Además, las ofertas en ocio varían de manera considerable en función del día. Tanto en el teatro como en el cine, los días del espectador suponen una rebaja que puede alcanzar hasta el 40%.

6. Buscar actividades alternativas: hay múltiples actividades que podemos sustituir por otras más económicas. Si bien en algunos casos no serán idénticas las prestaciones de una y otra, durante un periodo limitado pueden funcionar para recortar nuestros gastos. Cambiar la cuota del gimnasio por salir a correr al aire libre o practicar deporte con amigos o compañeros de trabajo supone un importante ahorro, no solo por el gasto mensual o anual, sino también por el gasto de inscripción que exigen estos centros.