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martes, 13 de enero de 2015

Los dueños de la Bolsa española

Publicado en EL PAÍS / Cinco Días
PABLO PICO RADA / 13 de enero de 2015
http://cincodias.com/cincodias/2015/01/12/mercados/1421085060_398156.html

Los hogares españoles poseen el 27% de las cotizadas, la participación más alta de los últimos 11 años.

Getty Images
Inversores extranjeros, familias y empresas no financieras aglutinan en torno al 85% de la totalidad de la Bolsa. El resto se reparte entre bancos y cajas (5,1%, en mínimos históricos y muy lejos del 15% de los años noventa); compañías de seguros (2,4%), Administraciones públicas (2,3% frente al 0,5% de hace un año) y entidades de inversión colectiva (5%).

Los datos muestran que su participación y peso ha variado de forma notable durante los últimos ejercicios, como reflejo del impacto de la crisis y la reestructuración del sistema financiero español. 

Los inversores no residentes mantienen en 2014 su papel hegemónico como propietarios de los títulos de las cotizadas nacionales, con un 41,5% de ellos, el nivel más alto de la historia, casi cinco puntos por encima que en 2007 (36,8%) y más del doble que en el conjunto de la Unión Europea, según el Informe de Mercado 2014 realizado por Bolsas y Mercados Españoles (BME).

Una inyección de capital foráneo en el parqué que se ha mantenido por encima del 30% en las dos últimas décadas y que pone de manifiesto la integración de la economía y del mercado español en el ámbito internacional. 

Y todo hace indicar que continuará al alza. “Las previsiones de crecimiento para nuestra economía en 2015 y el hecho de que el Ibex cuente con empresas muy interesantes que ofrecen grandes oportunidades otorgan un potencial al mercado español superior al de la media de Bolsas europeas”, esgrime Daniel Pingarrón, estratega de mercados de IG Markets.

Aún más espectacular ha sido el renovado interés de los hogares españoles por las acciones. Su peso en la propiedad de las cotizadas se acerca al 27%, por valor de 183.387 millones de euros, un 48% más que un año antes y un 9,4% del total de activos financieros de las familias, de acuerdo a los datos publicados por el Banco de España. Tras aumentar seis puntos en los dos últimos ejercicios, el nivel de participación de las familias en la renta variable es el más elevado en 11 años, desde el 26% cosechado en 2003.

Los hogares españoles poseen el 27% de las cotizadas, la participación más alta de los últimos 11 años

El desembarco de los pequeños inversores en el parqué responde a múltiples razones. Entre otras, la búsqueda de una rentabilidad que empiezan a negar otros destinos tradicionales del ahorro familiar. “Una búsqueda que de alguna forma ha sido forzada por la actuación de los bancos centrales. Es la llamada represión financiera: el Banco Central Europeo (BCE), con sus políticas de tasas de interés prácticamente nulas, está casi obligando a los tradicionales ahorradores a pasarse al bando de los inversores si quieren obtener algo de rentabilidad con su dinero”, opina Fernando Luque, editor de la firma de análisis Morningstar en España.

También explican este hecho la pérdida de atractivo de la inversión inmobiliaria –refugio clásico del ahorro en nuestro país– o las generosas políticas de retribución al accionistade las cotizadas. Felipe López-Gálvez, analista de Self Bank, afirma: “Esa peculiaridad del dividendo en España, hace que la Bolsa española sea considerada por muchos como una alternativa a la renta fija”.

Los dividendos de las compañías alcanzaron un récord de 43.500 millones de euros en 2014, un 90% más que el ejercicio previo, lo que consolidó al Ibex como el parqué europeo con mayor rentabilidad.

López-Gálvez también apunta que “los bancos cotizados muchas veces ofrecen a través de sus redes comerciales la inversión en acciones del propio banco como alternativa de inversión”. Este hecho, “junto a la adquisición de una mayor cultura financiera de la ciudadanía”, ha acercado a los particulares a la Bolsa.

La presencia de pequeños inversores en el parqué español se incrementó desde 2012 cuando grandes valores como Santander, Telefónica, Repsol o Iberdrola pusieron en marcha de manera masiva los programas de scrip dividend o dividendo elección. Así, una mayoría de accionistas recibió acciones en vez de cobrar el dividendo en efectivo.

El doble que en la Unión Europea
La participación de las familias españolas en las compañías cotizadas se eleva a más del doble que en el conjunto de la Unión Europea. El 27% del caso español contrasta con la participación de los hogares europeos en la propiedad de las acciones, que se reduce al 11% de media y se ha mantenido estable desde 2008. Un porcentaje superior en más de 15 puntos al francés o inglés (11%) y que casi triplica al de los particulares alemanes (9%).

Se trata de una estadística de compleja explicación entre los analistas. “Quizá se deba a que en otros países europeos haya una mayor concienciación en el ahorro a largo plazo a través de mecanismos de previsión social y planes de pensiones en detrimento de la operativa directa en Bolsa”, reflexiona López-Gálvez.

La preferencia de los inversores por la renta variable española se pone de manifiesto también con el aumento del volumen de contratación y del número de operaciones registradas desde mediados de 2012 en el parqué. Un crecimiento que se ha visto apoyado por las numerosas salidas a Bolsa, la presencia del sector inmobiliario a través de las nuevas sociedades de inversión denominadas Socimi o la popularidad de productos cotizados como los ETF.

La Bolsa experimentó un crecimiento en la negociación de acciones líder en Europa a lo largo del pasado año. “El número de importes negociados, con casi 71 millones de operaciones de compraventa en productos de renta variable hasta noviembre –un 46% superior al anotado hasta la misma fecha de 2013–, se situó como el más alto de la historia de la Bolsa española”, remarca Domingo García Coto, director del servicio de estudios de BME.

Con las familias y los no residentes como principales animadores, “el volumen de contratación ha superado los 880.000 millones de euros y sube un 26% respecto a 2013, por encima de los principales mercados europeos”, concluye Coto.


Las cotizadas españolas, fuertemente castigadas durante la crisis de deuda de la periferia europea, recuperaron su atractivo a mediados de 2012 gracias al apoyo del BCE. La Bolsa nacional volvía a situarse en el foco de los inversores. 

Así, el Ibex (el indicador que aglutina a los principales valores), que cerró 2014 con una revalorización del 3,66%, acumula un alza del 80% desde los mínimos marcados durante la crisis hace dos años y medio.

lunes, 15 de diciembre de 2014

La Bolsa da el mayor dividendo del mundo

Publicado en EL PAÍS / Cinco Días
PABLO PICO RADA / 14 de diciembre de 2014

La retribución de las compañías españolas a sus accionistas marcará un récord en 2014, mientras el Ibex se consolida como el parqué europeo con mayor rentabilidad

Con un retorno por dividendo del 4,7%, el Ibex supera al FTSE británico, al Dax alemán y al Cac francés. / Claudio Álvarez
El presente año supondrá un hito histórico para la Bolsa española en cuanto al pago de dividendos. Solo hasta octubre, las empresas cotizadas han distribuido entre sus accionistas, principalmente en efectivo y acciones, un total de 39.026 millones de euros, un 34% más que en el mismo periodo de 2013.

A este importe se sumarán unos 4.500 millones hasta final de 2014. Así que, en el conjunto del ejercicio, las compañías habrán repartido entre sus socios unos 43.500 millones de euros, casi un 90% más que en el pasado año, según datos de Bolsas y Mercados Españoles (BME).

La distribución periódica entre los accionistas de los beneficios generados por las cotizadas españolas ha sido tradicionalmente muy relevante, especialmente en los últimos años, cuando los dividendos de la Bolsa han aumentado ligados a los periodos de fuertes turbulencias ocasionados por la crisis económica, con una fuerte caída de las cotizaciones.

De 1990 a 2012, los dividendos se han multiplicado por 10,15. Y desde 2008, ese crecimiento se ha acentuado y ha superado por primera vez la rentabilidad de la deuda pública a diez años.

Desde entonces, la distribución agregada total al accionista ha superado los 24.500 millones de euros cada año, frente a los 7.300 millones repartidos en 2000. Pese a que en 2012 y 2013 las cifras totales descendieron, el dinero repartido por las empresas entre sus accionistas hasta octubre de este año ya supera el importe de todo 2009, el máximo de los últimos ejercicios, con 33.800 millones.

A esa cantidad se sumarán las remuneraciones ya realizadas por Grifols, Telefónica y CaixaBank, junto a los próximos pagos de Mapfre, Duro Felguera, Atresmedia, Enagás, Iberdrola, Ebro Foods, Faes, BME y Viscofan.

La crisis ha contraído los balances y las cuentas de resultados de las empresas, que se han visto obligadas a destinar una parte importante de sus beneficios a reducir su dependencia financiera o a reforzar la estructura de su capital.

“Los dividendos son un coste de fácil recorte o eliminación por parte de las cotizadas, que han tenido que hacer frente a una fuerte disminución de los ingresos, a la dotación de grandes provisiones (como en el caso de la banca), a la aparición de fuertes pérdidas (como en el de las constructoras), a priorizar el desapalancamiento –reducción del endeudamiento– y a la disminución del beneficio en casi todos los casos”, apunta Daniel Pingarrón, estratega de mercados de IG Markets.

Máximos de Endesa
Sin embargo, una vez solventadas esas dificultades, 22 compañías han elevado las retribuciones sobre el año pasado y hasta nueve han retomado el dividendo después de suspenderlo en 2013. Entre ellas Endesa, que gracias a sus dos pagos extraordinarios realizados en octubre por 14.606 millones de euros, efectuó el reparto de ganancias más grande de la historia bursátil española. “La reversión paulatina de esos factores negativos propios de la crisis, ha permitido la normalización de la recompensa al accionista”, explica Pingarrón.

Así, la Bolsa española mantiene su hegemonía y se consolida como el parqué europeo con una mayor rentabilidad por dividendo, con un 4,7%, según Bloomberg. Está por encima del FTSE británico (4,6%) y supera ampliamente al Cac francés (3,2%) o al Dax alemán (2,7%), pese a que el resto de los principales mercados viven una situación similar.

Este año, las cotizadas en todo el mundo repartirán 959.000 millones de euros, un 12,6% más que en 2013, con Estados Unidos como principal motor del crecimiento, según la gestora de fondos Henderson Global Investors, que prevé además un crecimiento de la retribución del 4,2% en 2015.

El accionista verá este año la retribución en máximos históricos. En total, serán 43.500 millones de euros, un 90% más que en 2013

La alta rentabilidad vía dividendo del mercado nacional ha sido una de sus señas de identidad y una de las razones por las que los inversores internacionales han priorizado las compañías españolas en sus carteras.

“Quizá esta característica tiene que ver con la composición sectorial de la Bolsa, con un fuerte peso de bancos, utilities y telecos. Son sectores que tradicionalmente (no solo en el mercado español) ofrecen un buen dividendo. En nuestro mercado no predominan compañías de fuerte crecimiento, sino todo lo contrario”, expone Fernando Luque, editor de Morningstar en España.

“Tal vez la cultura empresarial o financiera española, menos innovadora y más tradicional, es una de las causas. La fuerte representación de empresas que pagan altos dividendos, como Telefónica, los dos grandes bancos o las eléctricas, también explica este hecho”, apoya Pingarrón.

Con el nivel actual de tipos de interés, históricamente bajo, esa ganancia del 4,7% que presenta el Ibex, invita a pensar que la inversión en Bolsa basada en el dividendo es una estrategia de inversión oportuna. Pero con matices importantes. “Es evidente que es una buena oportunidad, aunque por fuerza tenderá a reducirse en el futuro próximo. El mercado español no será una excepción, aunque se mantendrá por encima de la media europea”, esgrime José Luís Martínez Campuzano, estratega de Citi en España.

No es acertado “utilizar como criterio único de inversión el dividendo. Entrar en una compañía que pague una alta rentabilidad, pero cuyos títulos no se hayan revalorizado, ha sido una mala decisión”, advierte Pingarrón.

La estrategia basada sólo en este factor puede verse afectada a corto plazo por la caída de las acciones de las compañías, pero a largo plazo, y con tipos tan bajos, resulta una opción atractiva. Los inversores que se guíen su por la retribución deben tener en cuenta, además, los fundamentales de las empresas en que van a invertir, que cuenten con un largo historial de reparto ininterrumpido de ganancias y la posibilidad de ir aumentando la cuantía año a año.

Y es que, junto al riesgo de que las compañías suspendan el pago del cupón, los inversores deberán valorar si éstas optan por ofrecer el pago del dividendo en acciones y no en efectivo. Crece esta preferencia de las empresas, la fórmula del scrip dividend, que ya supone hasta un 40% del reparto de dividendos. Los expertos anticipan que la tendencia a elevarlos se mantendrá a lo largo de los próximos ejercicios, conforme se retome la tendencia alcista de las empresas cotizadas.

Próximas salidas inundan el parqué

La mejora del contexto de mercado en España ha permitido que tanto la Bolsa como la deuda hayan ofrecido mucho más atractivo. Para 2015, analistas y gestores señalan que nuestro país será, dentro de la zona euro, uno de los destinos preferidos para invertir -gracias al apoyo explícito que el Banco Central Europeo ha dado a los países de la periferia europea- y anticipan que la economía nacional crecerá en mayor medida que la de sus vecinos.

Los expertos confían, además, en que la Bolsa siga siendo el mejor activo para buscar rentabilidad en un entorno de bajos tipos de interés, si bien la ganancia será menor que en los últimos ejercicios y la volatilidad continuará en aumento.

Dicho escenario ha supuesto un terreno ideal para que las compañías vuelvan a retomar las salidas a Bolsa (OPV), tanto en 2014, que está a punto de concluir, como el próximo año. Este año han destacado las OPV de Lar España, Hispania, eDreams, Merlin Properties, Applus, Logista o Axia, que han levantado más de 4.000 millones de euros.

Aunque la gran operación de 2014, el salto al parqué de Aena, que supondría la mayor OPV desde la de Iberdrola Renovables de 2007 y la mayor privatización desde la de Argentaria en 1998, ha sido suspendida hasta al menos la primavera de 2015.

Para 2015 se esperan también las salidas a Bolsa de las antiguas cajas Unicaja y BMN, de Talgo, Isolux, Globalia, o la gran joya del Estado, Loterías y Apuestas del Estado.

Entre los motivos que señalan los expertos para que las empresas den el salto al parqué se encuentran la reducción del endeudamiento, la mejorara de la estructura de capital o la captación de fondos para financiar una expansión.

lunes, 30 de septiembre de 2013

Las cotizadas ganan atractivo entre los inversores institucionales

Publicado en El País / Cinco Días
PABLO PICO RADA / 30 de septiembre de 2013
http://cincodias.com/cincodias/2013/09/27/empresas/1380304009_931102.html

Los fondos dan estabilidad y continuidad a los proyectos empresariales. España vuelve a ser atractiva para el capital internacional. Unas 9.000 instituciones invierten en las empresas del Ibex.

Los fondos internacionales han vuelto sus ojos hacia España. El segundo semestre del año ha marcado un punto de inflexión para decenas de instituciones extranjeras que encuentran numerosas oportunidades de inversión en el país. Las inversiones se centran en el sector inmobiliario, con la adquisición de inmuebles, oficinas o empresas inmobiliarias, marcadas por la constitución del Sareb y los bajos precios derivados de los escombros del ladrillo, pero también han vuelto a apostar por participaciones en empresas del Ibex 35.

A raíz de la crisis económica y de deuda europea, el peso de los inversores institucionales en las grandes empresas españolas cotizadas se había reducido en los últimos años. Sin embargo, desde el verano la tendencia parece haberse invertido. “España es hoy una oportunidad de inversión en el mundo”, explica Domingo García Coto, director del servicio de estudios de BME. Además, “no hay razón para pensar en un cambio brusco, la inversión institucional continuará siendo importante y evolucionará al alza en los próximos meses”, concluye Coto.
Sin los fondos institucionales no podrían existir los mercados de capitales
“Durante el año 2011 y parte de 2012, la inversión extranjera sufrió mucho,la marca España no pasaba por sus mejores momentos”, expone Ángel Martínez-Aldama, director del Observatorio InvercoPero desde septiembre, la intervención de Mario Draghi, presidente del Banco Central Europeo (BCE), diciendo que estaba dispuesto a hacer todo lo necesario para salvar al euro, junto a una mejora de los datos macro en España, calmaron las aguas de la eurozona y de España en particular. La prima de riesgo mejoró de forma notable desde los más de 600 puntos que tocó en julio del año pasado, y todo ello, según Martínez-Aldama, “ha supuesto un acicate entre los inversores institucionales extranjeros para tomar parte en distintas inversiones en España”.

El anuncio de Mario Draghi puso fin a una fuga de capitales en Europa que entre 2011 y agosto de 2012 había sumado más de 700.000 millones de euros, y entre septiembre y diciembre del pasado año, unos 100.000 millones regresaron a la periferia de la eurozona. Con el tiempo, la situación se ha estabilizado y los inversores han vuelto a apuntar a España. Según Martínez-Aldama, “la mejora a nivel institucional en relación a hace apenas 15 meses es innegable”. El mercado español vuelve a resultar atractivo.

Mejora de percepción
De esa mejora del riesgo y la percepción del país se han beneficiado las compañías cotizadas. Tal y como reza un informe de BME del mes de agosto, hasta 9.000 fondos mundiales están presentes en las compañías del Ibex 35. Dicho informe resalta que los principales inversores institucionales del mundo cuentan en sus carteras con participaciones en las grandes empresas cotizadas por valor de 72.000 millones de euros, según datos proporcionados por FactSet de mayo de 2013. Los inversores institucionales estadounidenses son los mayores propietarios de acciones del Ibex 35 por valor de 20.729 millones de euros a través de 1.205 fondos. Europa (67%) y Norteamérica (35%) concentran la participación institucional en empresas del selectivo madrileño.

Fuentes de Red Eléctrica inciden en ese cambio de tendencia por parte de los inversores respecto al país y sus beneficios. “La creciente presencia de inversores institucionales en el accionariado de las empresas cotizadas españolas es una realidad muy positiva para la economía española, dado que son organizaciones que analizan detalladamente las empresas en las que invierten. Ello demuestra la confianza que tienen en las empresas españolas”. Asimismo, desde Red Eléctrica, en la que un 70% del total del capital está en manos de inversores institucionales extranjeros, han observado “una entrada importante de inversión institucional extranjera en los mercados de capitales de España, con un elevado activismo accionarial que no existía en el pasado”.
Los inversores de EE UU son dueños de 21.000 millones de euros en acciones de la Bolsa española
Los inversores parecen volver la vista a las cotizadas nacionales y de nuevo atienden a los fundamentales de las compañías, dejando atrás las ventas indiscriminadas movidas por el pánico bursátil. Los fondos de inversión cotizados o ETF están tomando cada vez más participación en las acciones del Ibex. Según el informe de BME, Indra es la compañía con mayor participación individual de un fondo en su capital, un 10%, por 170 millones de euros. En términos de valor sobre la participación, destacan Banco Santander, con 1.277 millones de euros, un 2,2% del capital del banco, y Telefónica, con 1.105 millones y un 2,1% del capital. Les siguen BBVA, Inditex, Iberdrola y Repsol.

Firmino Morgado, gestor del fondo Iberia dela casa Fidelity, reconoce en España importantes oportunidades de inversión. Así, tras “la espectacular consolidación del sector bancario, entidades como Santander, BBVA, Caixabank o Bankinter están entre mis cinco primeras posiciones, pues están bien gestionadas, tienen balances saneados y también se hallan a unos precios muy atractivos”.

Pero, como resalta García Coto, debemos distinguir entre inversores institucionales nacionales y extranjeros. “Falta inversión institucional doméstica en renta variable. Entre los fondos españoles, la participación en empresas cotizadas es pequeña. Según datos de propiedad de acciones, apenas llega al 5,4% –5.047 millones de euros, según las cifras del informe de BME–, un nivel muy bajo en relación a otros mercados. Por el contrario, la participación de los institucionales extranjeros se encuentra en máximos y es bastante estable, poseen entre el 39% y 40% del capital de las cotizadas, en buena parte a través de esos más de 9.000 fondos mundiales”, remarca Coto.

Pero ¿qué papel desempeñan estos inversores y fondos en las cotizadas? Nuria Pascual, directora financiera y de relaciones con inversores de Grifols, indica que la presencia de estos fondos en las compañías españolas es, ante todo, necesaria. “Sin fondos institucionales no podrían existir los mercados de capitales. Hay que tener en cuenta que hay fondos con vocación de permanencia a largo plazo y los hay más cortoplacistas, y como tal hay que gestionarlo”.

Su presencia permite, según Pascual, “dar estabilidad y continuidad a proyectos empresariales. En nuestro caso hemos contado y contamos con fondos de todo tipo que suscriben tanto acciones ordinarias con derecho de voto y otros que suscriben acciones sin derechos políticos”. Para García Coto, “la entrada de inversores institucionales en el capital de las empresas españolas en los últimos 25 años ha sido clave en el proceso de expansión internacional que han llevado a cabo”. 

Desde Red Eléctrica esgrimen que “actualmente los grandes fondos de inversión extranjeros intentan involucrarse cada vez más en la supervisión de la gestión de las empresas en las que invierten”. Según García Coto, la inversión institucional del exterior se está yendo “a las empresas más grandes, pues son valores muy líquidos en los que poder tomar y deshacer posiciones, pero se están analizando todo tipo de oportunidades. Se ha generalizado el interés por otros activos españoles, que se materializará más tarde”. 

Pascual matiza que “en nuestro caso no hemos visto una reducción del peso de fondos institucionales. Nosotros siempre hemos tenido fondos, principalmente internacionales, en nuestro accionariado”. Y considera que, respecto a la tendencia futura, esperan que “en líneas generales, España genere confianza y emita señales positivas al mercado para que determinados fondos se planteen ponderar más su exposición".

Los analistas de las grandes gestoras apuestan por un reequilibrio en las carteras de los principales inversores institucionales desde la renta fija a la variable.


jueves, 20 de junio de 2013

Llegó la popularización de la Bolsa española

Publicado en Cinco Días. Especial 35 Aniversario
PABLO PICO RADA / 20 de junio de 2013

http://cincodias.com/cincodias/2013/06/19/economia/1371647635_133243.html

En tres décadas se ha pasado de las voces de los corros a la operativa online.

En los 35 años de existencia de este periódico, la mutación y el desarrollo experimentados por el mercado de valores español han sido de tal magnitud que “apenas existe alguna similitud entre lo que hoy es y representa social y económicamente la Bolsa y su significación hace 35 años”, indican fuentes de BME, el holding que agrupa a las cuatro Bolsas españolas.

El desarrollo digital y la evolución tecnológica han sentado las bases de la transformación integral experimentada en el parqué durante este periodo. Son los años de la entrada de España en la Comunidad Europea, el incremento de la inversión extranjera, la adopción del euro o la revolución de internet.

La Ley de Reforma del Mercado de Valores de 1988, exponen desde BME, “ponía fin a siglo y medio de sólida tradición para abrir una nueva etapa en la que los mercados españoles estaban en condiciones de competir con los más avanzados en el nuevo contexto de una economía abierta y globalizada”. Solo un año después, con el inicio del Mercado Continuo en 1989, “la Bolsa española sería una de las primeras del mundo en disponer de un sistema electrónico y la tecnología sería un factor vital en el desarrollo de las Bolsas”, apuntan desde BME. La negociación electrónica, con la adopción del sistema SIBE, sustituyó al tradicional mercado de corros, a viva voz.

Soledad Pellón, estratega de IG Markets, considera que “la tecnología y la facilidad para operar han sido claves para acercar al ciudadano de a pie el mundo de las finanzas bursátiles; como la accesibilidad de la información a nivel global, que permitió ver oportunidades a los inversores más allá del plano doméstico”.

José Luis Martínez Campuzano, estratega de Citi en España, califica dicho proceso como “la popularización de la inversión en Bolsa”. La aparición de internet resultaría decisiva. “Ha posibilitado tener información en tiempo real y accesible para todos. Esto es lo que necesita un mercado”, reflexiona Campuzano.

Durante 2012, el volumen medio de contratación diaria registrado en la Bolsa fue de 2.730 millones de euros, casi diez veces más, en un solo día, que lo negociado durante todo el año 1978.

Las carteras nacionales daban paso a una cesta de valores global. Según Natalia Aguirre, directora de análisis y estrategia de Renta 4, la tecnología “ha facilitado la contratación, llegar a un mayor número de personas y hacerlo de forma directa, lo que se traduce en mayores volúmenes de negociación y más diversificados por clientes”. Las cifras del volumen de contratación son elocuentes: de los 280 millones de euros de 1978 a cerca de 700.000 millones en 2012.

Invertir hoy en la Bolsa española, donde cotizan más de 3.000 valores con una capitalización de un billón de euros, no es solo comprar o vender acciones. Además de renta variable hay renta fija, warrants y certificados, futuros y opciones, ETF (fondos cotizados) y CFD, entre otros.

Solo los activos del sector europeo de los productos cotizados superarán los 900.000 millones de dólares en 2017, frente a los 387.000 millones que registraban a comienzos de este año, según estimaciones de iShares, la plataforma de fondos cotizados de BlackRock. “Las posibilidades son enormes. Y se sigue avanzando”, concluye Campuzano.


martes, 11 de junio de 2013

BME guía la modernización y expansión de la Bolsa española

Publicado en Cinco Días. Especial 35 Aniversario
PABLO PICO RADA / 13 de junio de 2013

La capacidad tecnológica e innovación del holding bursátil le ha permitido convertirse en los últimos años en un referente en el sector en términos de eficiencia y rentabilidad.

Edificio de BME en la carretera de la Coruña, en Madrid.
Desde 1978, el proceso de modernización y expansión, junto al desarrollo tecnológico y digital que ha tenido lugar en la industria de la inversión ha sido espectacular. Tras su nacimiento en 2001, BME (Bolsas y Mercados Españoles) supo catalizar, guiar y expandir el desarrollo de la Bolsa española y jugar un papel decisivo en la configuración del mapa bursátil europeo. 

Heredera de una centenaria tradición financiera, BME, que cuenta con una plantilla en torno a 700 empleados, es hoy el operador de todos los mercados de valores y sistemas financieros en España. Dispone de más de 20 sociedades filiales, entre otras las Bolsas de Madrid, Barcelona, Bilbao y Valencia.

El 15 de julio de 2006 BME comenzó a cotizar en Bolsa a un precio de 31 euros por acción. Un hecho que desde el propio holding bursátil señalan como “el hito más importante en los últimos diez años de la compañía”. Su entrada en el Ibex 35, el principal índice del mercado español, se produciría solo un año después.

El Grupo ha conseguido capear la tormenta bursátil de los últimos años, gracias a “una capacidad tecnológica muy avanzada y de vanguardia y un balance saneado en su estructura financiera y sin endeudamiento”, esgrimen desde BME. En 2012, su beneficio registrado cayó un 12,7%, hasta los 135,5 millones de euros, si bien cumplió con las previsiones del mercado. En el primer trimestre de 2013, su beneficio neto fue de 33 millones, un 8,6% más que en los últimos tres meses de 2012. Los analistas han valorado de forma positiva los resultados, pues los volúmenes de negociación bursátil se desplomaron un 24% el pasado año, y ha tenido que sortear la prohibición de la CNMV de las posiciones cortas. Además, destacan su alta rentabilidad por dividendo, por encima del 9%, una de las más elevadas entre las compañías del Ibex 35.  

Natalia Aguirre, directora de Análisis y Estrategia de Renta 4, adjudica al valor “un precio objetivo de 21,8 euros por acción, con la recomendación de mantener”. BME cerró ayer a un precio de 19,85 euros, y sus títulos han ganado un 7,61% en lo que va de año. Aún así, los expertos también destacan ciertos aspectos que podrían complicar sus resultados, como la posible implantación del impuesto a las transacciones financieras (tasa Tobin) en 2014 o el nuevo impuesto sobre las plusvalías.

El futuro de BME pasa por “continuar con nuestro proceso de diversificación e innovación, mantenernos entre las Bolsas internacionales con mayor influencia y seguir creciendo en otras áreas geográficas con la inclusión de distintos productos y servicios”. 

Resultados equilibrados
El presidente de BME, Antonio Zoido, expuso en la Junta General de Accionistas del pasado 30 de abril, que “a pesar del entorno complicado y el descenso en los volúmenes contratados en los mercados, la combinación de un negocio diversificado con un riguroso control de costes y la ampliación de actividades nos han permitido obtener unos resultados equilibrados año tras año”.



viernes, 10 de mayo de 2013

El ‘barandillero’ cogió el ‘smartphone’.

Suplemento especial publicado en Cinco Días.
PABLO PICO RADA / 7 de febrero de 2013
[Especial 10.000 números del periódico Cinco Días]

La Bolsa española ha llevado a cabo un profundo proceso de transformación, motivado por el impulso modernizador de la industria de la inversión en las últimas décadas. En los 35 años postreros, desde que el primer número de este diario (Cinco Días) viera la luz en 1978, las mejoras técnicas, la llegada de capital extranjero, la adecuación de las regulaciones a las nuevas normativas comunitarias, de funcionamiento y control, permitieron esa metamorfosis.

Al albor de esas modificaciones se produjo un notable desarrollo del mercado de valores en la década de 1980. La economía nacional despegaba, España ingresaba en la Comunidad Económica y el Sistema Monetario europeos y se producía un fuerte aumento de la inversión extranjera. Se publicó la Ley del Mercado de Valores y comenzó a funcionar el mercado continuo para acciones, CATS, que pasaría de negociar 7 valores a 51 en los 12 meses de 1989. Se creó un organismo supervisor, la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) y se introdujeron las sociedades y las agencias de valores. El resultado fue el primero de los tres grandes impulsos bursátiles de este periodo, con alzas superiores al 100%.

En 1993, un año después de la puesta en marcha del Ibex 35, el principal índice de referencia bursátil español, se sustituyó el tradicional parqué por el sistema electrónico de contratación. El CATS daba paso al SIBE, que aglutina a las cuatro Bolsas españolas: Madrid, Barcelona, Bilbao y Valencia. El selectivo arranca el 14 de enero de 1992 en 2.693 puntos (continuaba la senda iniciada por FIEX-35 desde su nacimiento el 31 de diciembre de 1989 en 3.000 puntos) y en estos más de 20 años se ha revalorizado casi un 200%, hasta los 8.000 actuales. Atrás quedaron los famosos barandilleros cuando la contratación se hacía a viva voz para dar paso a las cotizaciones en tiempo real a golpe de clic en el Smartphone.

Los otros dos grandes impulsos alcistas tuvieron lugar, tras fuertes correcciones previas, en la década de los noventa y antes de la reciente crisis iniciada en2007. En ambos momentos, el alza fue de 10.000 puntos en apenas cinco años, y ambos terminaron explotando en burbujas. A finales de los noventa, el volumen de contratación y capitalización sufrió un incremento espectacular. Ocho millones de españoles invierten en Bolsa y la conocida como burbuja de las puntocom lleva al Ibex a la cota de los 13.000 puntos a principios del año 2000.

El tercer impulso, que tuvo lugar gracias a una combinación de tipos de interés inusualmente bajos, falta de regulación en la arquitectura financiera y una banca en plena orgía del ladrillo, desembocó en la burbuja inmobiliaria-crediticia. Un momento que, para Natalia  Aguirre, directora de análisis y estrategia de Renta 4, “se ha caracterizado por la volatilidad, con un rango de variación del 200%”. El Ibex pasaba de los 5.660 de octubre de 2002 a superar puntualmente intradía los16.000 el 8 de noviembre de 2007. Una subida “sustentada por dinero barato, basado en la facilidad de crédito”, analiza  Aguirre. 

Tras el pinchazo de la  burbuja inmobiliaria, y pese al buen inicio de año, el Ibex ha caído más de un 30%. En ese periodo, como apunta Soledad Pellón, estratega de mercados de IG Markets, “cabe destacar el auge de la importancia de la prima de riesgo, variable que desde hace unos años está muy correlacionada con la renta variable”. Las dudas del mercado sobre la capacidad de España para atajar su alto déficit elevaron la prima de riesgo sobre la deuda alemana más allá de los 600 puntos básicos. Pellón expone que “pese a que el año no estará exento de sustos, consideramos que el Ibex se revalorizará entre el 7% y el 17%”. Aunque de cara al futuro será clave para la Bolsa que “la economía sea capaz de recuperar su capacidad de crecimiento, que se vayan sentando las bases (ajustes fiscales y reformas estructurales) para garantizar ese crecimiento”, concluye Aguirre.

Globalización. El escenario como guía

El actual periodo de crisis económica ha puesto de manifiesto la definitiva interrelación de los mercados financieros. El mundo global e interconectado se reflejó mejor que nunca en las plazas financieras del planeta, arrastradas por el efecto contagio de las hipotecas basura de EE UU. La Bolsa española no fue ajena, y esa interdependencia se hizo aún más patente a raíz de la crisis de deuda de los países de la periferia europea. Según Soledad Pellón, la crisis ha supuesto para la Bolsa española "un contagio máximo no solo entre países, sino también entre compañías, algo que solo se explica por el pánico que se ha visto en estos últimos años".
La coyuntura económica pasó a dominar los mercados, azotados por el contagio, la falta de crédito, la recesión y el creciente endeudamiento. Un intrincado escenario que desencadena movimientos en la renta variable. Sin embargo, desde el inicio de la crisis a finales de 2007, "los inversores han dejado de hacer caso a las variables tradicionales de análisis micro. Los movimientos de los mercados no se han podido explicar ni por análisis técnico ni por fundamentales, sino por el escenario de fondo", apunta Soledad Pellón. En todo caso, según Natalia Aguirre, "parece que ya habríamos visto el suelo de mercado en la crisis actual".

domingo, 28 de abril de 2013

Deuda pública, ¿cómo se compra?

Publicado en Eroski Consumer
PABLO PICO RADA / 3 de octubre de 2012

http://www.consumer.es/web/es/economia_domestica/finanzas/2012/10/03/213539.php


La escalada de tensión experimentada por la deuda pública española en los últimos tiempos ha obligado al Gobierno a un aumento de sus costes para financiarse. Ante la escasa demanda registrada en sus emisiones, el Tesoro español se ve forzado a ofrecer una rentabilidad cada vez mayor a cambio de sus títulos de deuda pública. Sin embargo, esa mayor rentabilidad implica un mayor riesgo, debido a la creciente desconfianza de los mercados en la capacidad de España para hacer frente a las deudas. Aun así, los expertos consideran la deuda pública como una de las mejores opciones para inversores con un perfil conservador. En el presente artículo se muestra el procedimiento necesario para adquirir títulos del Tesoro y se explican las claves para moverse dentro del mercado de deuda pública español.

1. Mercados de deuda pública
Hay dos mercados diferentes en los que se puede llevar a cabo la compra, o venta, de deuda pública española. Tal y como informa la web del Tesoro Público, el inversor puede optar entre el mercado primario o el secundario.

Mercado primario
La adquisición de valores en el mercado primario se realiza en el momento en que estos se emiten, mediante subasta, y se conoce como suscripción. Es el mercado recomendado para los inversores particulares, ya que la operación resulta más sencilla y económica, con comisiones por compra, o venta, más bajas. Pero siempre que inviertan con la intención de mantenerse a vencimiento, hasta la fecha acordada, pues en ese caso el Estado asegura, por ley, el capital y los intereses pactados.

Mercado secundario
Una vez que se han emitido los valores del Tesoro, todos se negocian en este mercado donde participan la inmensa mayoría de los bancos o intermediarios financieros. Ofrece la posibilidad de comprar títulos ya emitidos o de vender los que ya tiene en cartera el inversor, pudiendo hacerlo a través de estas entidades; pero entonces se regirán por los precios de mercado, renunciando a las garantías firmadas al comprar el activo.

Como ventaja, el inversor puede invertir a plazos distintos de los 6, 12 y 18 meses de las letras o de los 3, 5, 10, 15 y 30 años de bonos y obligaciones. Es un mercado profesionalizado, caro para operaciones minoritarias y que no ofrece alta liquidez. Fluctúa a diario en función de distintas variables como la oferta, la demanda, los tipos de interés o la situación y evolución económica del país emisor.

Además, debe tenerse en cuenta que el precio de los activos se mueve de manera inversa a su rentabilidad. También se pueden comprar o vender valores del Tesoro en el mercado secundario a través de la Bolsa en el Mercado Electrónico Bursátil de Deuda Pública. La orden de compra se debe presentar mediante un miembro de la Bolsa, o de cualquier otro intermediario financiero, quien la tramitará en colaboración con una de las entidades gestoras miembros de la Bolsa.

2. Tipos de valores
Los valores o títulos de deuda pública se dividen en las siguientes clases:

  • Letras del Tesoro: valores de renta fija a corto plazo, emitidos mediante subasta a 3, 6, 12 y 18 meses. Su importe mínimo es de 1.000 euros y las peticiones por importe superior han de ser múltiplos de 1.000. Son valores emitidos al descuento, su precio de adquisición es inferior al importe que el inversor recibirá en el momento de reembolso, siendo la diferencia el interés generado por la letra. Como son valores a corto plazo, las variaciones de su precio en el mercado secundario suelen ser bastante reducidas y suponen un menor riesgo para el inversor que necesite venderlos antes de vencimiento.
  • Bonos y obligaciones del Estado: valores emitidos a un plazo superior a dos años. Al igual que las letras, se emiten mediante subasta competitiva y con un importe mínimo de 1.000 euros. El Tesoro vende bonos a tres y cinco años y obligaciones a 10, 15 y 30 años.
3. Procedimiento y canales de compra
Los inversores que quieran adquirir títulos de deuda de España pueden hacerlo mediante un procedimiento sencillo, a través de los siguientes canales:

  • Bancos e intermediarios financieros: bancos, cajas, sociedades o agencias de valores. El mayor problema radica en sus elevadas comisiones, que van desde las comisiones por transferencia de efectivo (por amortización, una vez finalice el producto, o para el pago de intereses), hasta posiblemente por la compra, venta y suscripción de los títulos.
  • Banco de España: permite ahorrar dinero en comisiones, ya que no precisa intermediarios. Solo se cobran comisiones por transferencia de efectivo. Deberá abrirse una cuenta de valores en el Banco Central, vinculada con otra cuenta corriente, sin ningún tipo de comisión. Esta cuenta solo será válida para operar en el mercado primario. Pero para operar en el secundario, se deberá transferir la deuda a la cuenta vinculada y ese proceso sí conlleva comisiones. Hay dos opciones:
    • Internet: en la web. Se precisa un certificado digital o DNI electrónico para operar y abrir una cuenta.
    • Sucursal: el inversor deberá acudir a una sucursal del Banco de España provisto del DNI, número de cuenta bancaria y dinero en efectivo o un cheque para abrir la cuenta. Cuando se necesite vender los títulos antes del vencimiento, debe darse la orden a la entidad financiera donde se adquirieron. Si los valores se compraron de forma directa en el Banco de España o a través de Internet, la orden puede tramitarse mediante un intermediario financiero o a través de una entidad gestora.
4. ¿Cuándo adquirir deuda pública?
A principios de año, el Tesoro publica en el Boletín Oficial del Estado el calendario de subastas, con vigencia durante todos los meses de ese año. Si bien, se reserva la posibilidad de convocar subastas adicionales o de cancelar alguna de las programadas. En su web se publican y actualizan las fechas de las subastas.

Las peticiones deben hacerse con una antelación suficiente para que el dinero esté en poder del Banco de España antes de las 14:00 horas del día de la subasta. Si bien, se recomienda hacerlo dos días hábiles antes. El calendario incluye no solo las fechas de subasta, sino también las de presentación de peticiones y desembolso.

Las peticiones de suscripción pueden ser de dos tipos:
  • Competitivas: el participante debe indicar qué importe desea adquirir y a qué precio, expresado en tanto por ciento del valor nominal.
  • No competitivas: en ellas solo es preciso señalar el importe que se desea adquirir; su coste será el precio medio que resulte de la subasta. Las peticiones no competitivas son, en general, las más adecuadas para el pequeño inversor. A través de ellas este se asegura que su petición sea aceptada, salvo que la subasta quede desierta, y, además, se garantiza recibir un interés en línea con el promedio resultante de la subasta.